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Atualizado: 3 semanas 6 dias atrás

El Semiárido cubano reinventa su agro para subsistir

qua, 14/11/2018 - 16:27

Mireya Noa y Marciano Calamato, una pareja de productores que explotan su finca en la única zona semiárida de Cuba, en la provincia oriental de Guantánamo. Gracias a los árboles que plantaron, lograron sombrear áreas del terreno, refrescar el ambiente y contrarrestar la fuerte evaporación del agua del suelo en la ecorregión costera y semidesértica. Crédito: Ivet González/IPSPor Ivet GonzálezSAN ANTONIO DEL SUR, Cuba, Nov 14 2018 (IPS) Con paso ágil, los agricultores Marciano Calamato y Mireya Noa desandan el terreno seco y amarillento de su finca, donde logran cosechar hasta cebollas, en el oriental Semiárido cubano, un ecosistema de características únicas. Con una naturaleza privilegiada y sensible por su alto grado de endemismo, la zona de 1.752 kilómetros cuadrados, en la parte sur de la provincia de Guantánamo, constituye la única ecorregión semiárida de este país caribeño y una rareza mundial por ser un desierto costero en una isla relativamente grande como la de Cuba, según especialistas. “Es difícil, hay que hacer un gran esfuerzo. Implantamos sistemas de regadío y mantenemos un pozo del cual bombeamos a una cisterna y, de ahí, al área de los cultivos”, explicó el productor,  quien recibió en 2008 en usufructo las 12,42 hectáreas de la parcela La Cúrbana.“Este es un municipio atípico, con muchos riesgos de desastres por la sequía, penetraciones del mar, huracanes de gran intensidad y hasta tsunamis”: Tania Hernández. Como en el resto de la provincia, entre las de más bajo desarrollo del país, la población de 25.796 habitantes del municipio de San Antonio del Sur depende casi en forma exclusiva de la agricultura, que representa un reto en la ecozona semidesértica local. “Participo en todo, desde la siembra hasta en echar la materia orgánica a la planta. Hemos recogido cebollas muy grandes, frijoles, tomates, remolachas, pepinos. Todo lo que sembramos se da siempre que tenga agua”, compartió Noa, sobre cómo manejan sus suelos, de pobres nutrientes. Las frondosas copas de árboles frutales y especies resistentes a la sequía sombrean el centro de La Cúrbana, donde se ubica la pequeña casa de maderas rústicas de Calamato y Noa, un vivero, reservorios de agua para consumo humano, un almacén de enseres y los corrales para 40 cabezas de ganado caprino y más de 20 aves. Con pequeños cultivos y autoabastecimiento de alimento animal, La Cúrbana se fortalece como una finca de ganado menor, que es un tipo de explotación aconsejada por especialistas para el sector productivo del semiárido. “Las fincas de aquí abajo están muy centradas en la producción animal, de ganado menor, lo que más se puede hacer en estos terrenos. Y existen alternativas para lograr el autoabastecimiento, es decir, para el autoconsumo familiar y de los animales”, indicó el geógrafo Ricardo Delgado. El especialista integra la coordinación del proyecto “Ponte Alerta Caribe: Armonizando estrategias y herramientas de gestión de riesgos con enfoque inclusivo en el Caribe”, que a lo largo de este año y hasta inicios de 2019 se desarrolla en Cuba y República Dominicana, para fortalecer las capacidades institucionales nacionales y regionales. El proyecto es ejecutado por las organizaciones internacionales Oxfam, con sede en Gran Bretaña,  y Humanidad e Inclusión,  basada en Canadá, y cuenta con el financiamiento del programa, que se realiza este año y  parte del próximo, lo aporta la Dirección General de Protección Civil Europea y Operaciones de Ayuda Humanitaria. El trabajador agrícola Abigail Castro señala donde queda el mar, que escolta la finca La Fortuna, en el municipio de San Antonio del Sur, en la provincia de Guantánamo, en el este de Cuba, única en el mundo por sus características. Crédito: Ivet González/IPS Entre sus diversas acciones en Cuba, incluye el fortalecimiento de la resiliencia a la sequía en San Antonio del Sur, según constató IPS en varios recorridos por experiencias productivas que se adaptan al cambio climático en este municipio, durante los que dialogó con productores agropecuarios, especialistas y autoridades en el área. Ponte Alerta fortaleció el centro meteorológico de Guantánamo para procesar datos de sequía y lo dotó de estaciones meteorológicas portátiles para distribuir en algunas fincas y del sistema de procesamiento de datos. Además, apoyó la adecuación de una herramienta de resiliencia a la sequía a las condiciones costeras del municipio. “Esta es la parte más desfavorecida en cuanto a tierras del municipio. Pero La Cúrbana es una muy buena experiencia de finca que se adapta a estas condiciones”, evaluó la geóloga Yusmira Savón, que ha participado en varios proyectos sobre sequía en la zona. Un cóctel de técnicas agroecológicas, gestión del agua, manejo de suelos, reconversión productiva, resiliencia a la sequía y uso de energías renovables componen la receta prescrita por especialistas a los productores en un municipio que reporta un bajísimo promedio anual de lluvia, menor a los 200 milímetros. “Los suelos del Semiárido en San Antonio del Sur tienen cualidades aprovechables desde el punto de vista químico, porque son suelos sueltos que se preparan y, con la ayuda de materia orgánica y agua, se puede lograr una agricultura con cierta rentabilidad”, remarcó el agrónomo Loexys Rodríguez. El especialista alertó sobre cambios que afectan a la ecorregión como el aumento de un grado centígrado en la temperatura actual con respecto a la media registrada entre 1980 y 2010, y alteraciones en la distribución de las lluvias, que ocurren con intensidades y períodos diferentes a su rango histórico. Todos esos factores elevan los problemas relacionados con la sequía y presionan al sector productivo del área, donde las autoridades ambientales afrontan además programas contra la desforestación y desertificación. A escasos nueve metros del mar, el trabajador Abigail Castro se afana en la finca La Fortuna, que en sus seis hectáreas produce más de 46 toneladas anuales de varios cultivos como cebolla, tomate, frijol, yuca, melón, plátano (banano para cocinar) y habichuelas (Phaseolus vulgaris). El agricultor Marciano Calamato junto al pozo y la cisterna de que dispone en su finca, para garantizar el riego de sus cultivos al menos una vez al día, en la única zona semidesértica de Cuba, en San Antonio del Sur, un municipio del sureste cubano. Crédito: Ivet González/IPS “Tenemos una cortina silvestre para proteger las siembras de los fuertes vientos marinos”, explicó orgulloso. “Aquí no llegan las penetraciones del mar, pero el río sí lo inunda todo cuando hay ciclones y esto queda incomunicado. Las personas las evacuan para el pueblo y los animales los llevamos a la montaña”, precisó Castro, sobre cómo enfrentan eventos climáticos, el más grave en tiempos recientes el huracán Matthew, que en 2016 azotó parte del este de la isla. En La Fortuna, las plantaciones verdes y fuertes contrastan con el suelo reseco y el abrasante sol. “El problema de la costa es la sequía, que es muy brava, pero aquí los cultivos sufren menos enfermedades”, sopesó José Luis Rustán, quien tiene desde 2008 el usufructo de estas tierras, donde antes mandaba la maleza. “Además de garantizar el riego, aplicamos mucha materia orgánica. Yo mismo la produzco: busco en los corrales, hago compost y abonos verdes. También he usado el guano (heces) de murciélago”, dijo el productor, que ha desarrollado su finca con medios propios. Por su parte, el agrónomo Yandy Leyva, que trabaja en la finca La Piedra, productora de carne ovina, y participa de Ponte Alerta Caribe, recomendó un mayor uso de microorganismos eficientes (biofertilizantes) en el agro del Semiárido, donde considera que pudieran ser hasta un rubro productivo. También lamentó la antigüedad de los sistemas de riego disponibles entre los productores, “que son por aniego y arrastran y degradan mucho los terrenos”. “Hay que tomar medidas como tranques, cobertura de suelos e incrementar la densidad de plantaciones para poder mitigar ese problema”, apuntó. Otros proyectos nacionales y de la cooperación internacional promueven en el semiárido el uso de energías renovables y la siembra de especies adaptables a este ecosistema, que contribuyan a la reforestación y creen empleos. Entre esas especies, se incluyen el árbol del nim (Azadirachta indica), originario de India y usado sobre todo para elaborar fertilizantes, y la jatrofa (Jatropha curcas), que sirve para elaborar biodiesel. “Este es un municipio atípico, con muchos riesgos de desastres por la sequía, penetraciones del mar, huracanes de gran intensidad y hasta tsunamis”, indicó Tania Hernández, vicepresidenta para gestión de riesgos en el gobierno local. Y como el resto de los municipios cubanos, San Antonio del Sur aspira a elevar su seguridad alimentaria. “Nos autoabastecemos de viandas (tubérculos) y hortalizas al 100 por ciento pero otros rubros hay que importarlos”, apuntó la funcionaria. Edición: Estrella Gutiérrez Artículos relacionados

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Datos e indicadores contribuyen a recuperar los suelos

qua, 14/11/2018 - 13:18

Grandes superficies de tierra como esta, en el área de Sinhapura, en la provincia Central del Norte de Sri Lanka, se degradaron tras años de sobreexplotación. Crédito: Sanjana Hattotuwa/IPSPor Tharanga YakupitiyageNACIONES UNIDAS, Nov 14 2018 (IPS) Una nueva iniciativa histórica busca poner a disposición de la comunidad internacional herramientas y datos de calidad a fin de combatir una “crisis existencial”: la degradación del suelo. La iniciativa para una Degradación Neutral del Suelo (LDN, en inglés), creada por el Grupo de Observaciones de la Tierra (GEO, en inglés), con respaldo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), busca poner datos directamente en manos de autoridades locales y nacionales para ayudar a frenar y revertir el deterioro ambiental. “La degradación del suelo es una crisis existencial”, según la secretaría ejecutiva de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNLUD). “Hasta ahora, el monitoreo en tiempo real parecía un desafío insuperable. Pero ya no”, apuntó. “Con datos sobre la Tierra y las herramientas prácticas prontas para usar, las autoridades y los usuarios de tierras tendrán información inmediata y lista para procesar a fin de escalar la planificación y la gestión del suelo. Es un primer paso para impulsar la resiliencia”, añadió. La calidad del suelo empeora, pues más de 75 por ciento de las tierras cultivables sufren un impacto significativo y negativo de la actividad humana en 169 países, según la CNULD. Las consecuencias de ese problema creciente incluyen más sequías severas, una gran pérdida de vida silvestre, desplazamientos internos y migraciones forzadas. De hecho, si no se toman medidas climáticas urgentes, África subsahariana, Asia meridional y América Latina tendrán a 140 millones de personas desplazadas dentro de sus países para 2050, lo que aumentará la competencia por los espacios que se reducen. La falta de medidas respecto de uno de los problemas ambientales más grandes del mundo se debe en gran medida a la falta de herramientas y a datos precisos para monitorearlos. “A escala local y nacional, el monitoreo ha sido esencial para la respuesta del gobierno a la degradación del suelo”, señalaron Sasha Alexander, oficial de políticas de la CNULD, y Barron Joseph Orr, uno de los principales científicos de la iniciativa, en diálogo con IPS. Los especialistas también observaron la falta de indicadores uniformes para poder monitorear y medir la degradación. Un estudio mundial concluyó en 2009 que los países usaban casi 1.500 indicadores únicos para monitorear el desafío. “A fin de tener una comprensión armónica de este gran desafío ambiental, ya quedó claro que se necesita un mínimo de variables esenciales, combinadas con flexibilidad para que los países agreguen los indicadores adicionales que consideren relevantes a escala nacional o local”, explicó Orr. La iniciativa LDN, de GEO, revelada en Kioto en la primera semana de noviembre, busca reunir a proveedores de datos de observación de la tierra y a los gobiernos para desarrollar estándares de calidad, herramientas de análisis y construir capacidades para fortalecer el monitoreo de la degradación del suelo y el reporte de los resultados. La importancia de esos datos también quedó reconocida en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, entre los que hay uno dedicado a luchar contra la desertificación y la degradación del suelo, así como un indicador para evaluar qué proporción del suelo sse degrada con respecto a una superficie mayor. Por supuesto, que solo con datos no se frenará el problema. Pero con buenos datos, los gobiernos podrán priorizar intervenciones, así como planificar y hacer una mejor gestión del suelo. “Mediante un enfoque de desarrollo ágil, los gobiernos con capacidades limitadas ahora podrán hacer mucho más que antes monitoreando datos, no solo informar a escala global, sino usando lo aprendido de ese conjunto de datos para realizar las correcciones de curso necesarias e implementar las intervenciones correctas para evitar, reducir y revertir la degradación del suelo”, explicó Alexander. La funcionaria destacó el caso de Brasil, que logró implementar con éxito un proyecto para revertir el problema en el árido nordeste de ese país sudamericano. Tras identificar las áreas prioritarias con los datos existentes, se crearon Unidades de Recuperación de Áreas Degradadas y Reducción de Vulnerabilidades Climáticas para financiar acciones, como la provisión de técnicas y capacitaciones para los gobiernos municipales. La iniciativa reconoció que solo con acciones ambientales no basta, pues también es necesario tener en cuenta factores económicos y sociales a fin de lograr un cambio duradero. Muchas comunidades no ven con buenos ojos los proyectos estatales, pero la participación de todos los sectores de la sociedad y el impulso de proyectos de cadenas de valor sostenibles y generación ingresos ayudan a inspirar “actitudes notables y cambios de comportamiento”. Alexander también señaló que Brasil es un ejemplo de cómo se puede lograr la degradación neutral y de por qué es fundamental relacionar el monitoreo nacional y global con más datos específicos de un sitio a escala del proyecto. La iniciativa de GEO ya concentró la atención mundial, tanto de países en desarrollo como más ricos. Tras el lanzamiento de la iniciativa LDN, Alemania prometió destinar 100.000 euros (unos 112.000 dólares) a la causa, y es de esperar que aparezcan más recursos. La iniciativa surge tras un llamado de la CNULD realizado en la 13 Conferencia de las Partes a proveedores y usuarios de datos a fin de apoyar los esfuerzos mundiales para frenar, reducir y revertir la degradación del suelo. Traducción: Verónica Firme Artículos relacionados

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Convivencia y no combate con sequías del Nordeste brasileño

ter, 13/11/2018 - 18:11

Por Orlando Milesi
CAJAZEIRAS, Brasil, Nov 13 2018 (IPS)

Las comunidades de la ecorregión brasileña del Semiárido,  de 1,03 millones de kilómetros cuadrados, impulsan una convivencia activa con las recurrentes sequías en su agreste territorio, que ha  mejorado sus vidas y ha evitado las muertes que los asolaban en el pasado.

En ese ecosistema de la región del Nordeste viven 27,2 millones de los 208 millones de habitantes que tiene Brasil, según datos oficiales y acaban de sortear la última y larga sequía que se prolongó entre 2012 y 2017, y aún persiste en algunas zonas del llamado sertón.

Los agricultores familiares que habitan en los municipios de Sousa (69.000 habitantes), Cajazeiras (62.000), Pombal (33.000) y otros municipios del estado de Paraíba, en pleno Semiárido, impulsan valiosas y buenas prácticas para sostener sus cultivos agroecológicos, llueva lo que llueva.

Entre las prácticas impulsadas para convivir con la sequía están el uso de cisternas para acopiar agua de lluvia, en un plan que apunta a instalar un millón de ellas en la ecorregión, la instalación de paneles solares para generar energía y la construcción de biodigestores que recuperan desechos de los animales para obtener gas y, además, producir abonos para cultivos agroecológicos.

Un ejemplo es la  Asociación Comunitaria Rural de Varzea Comprida Dos Oliveiras, en Pombal, integrada por 67 familias. “Hoy ninguna de sus mujeres está en estado de vulnerabilidad social”, dijo orgullosa a IPS su presidenta María Solange de Oliveira.

 

En la panadería de la Asociación, 19 mujeres son protagonistas.  Con paneles solares obtienen la mitad de la energía eléctrica que requieren para producir unos 600 kilógramos de pan por semana.

Gracias a un biodigestor tienen gas metano para sus hornos y, además,  generan seis metros cúbicos de fertilizantes al mes para mejorar la producción agroecológica de otros socios. El agua lluvia la recolecta en una cisterna y las aguas grises del proceso de fabricación de pan la recuperan y reutilizan.

Estas 19 mujeres obtienen ingresos con los alimentos sanos que producen y venden a colegios de la zona. La Asociación creó incluso un papel moneda para el intercambio de productos agrícolas con otras comunidades.

Son maneras de dejar de combatir con las sequías y otras realidades de su territorio y, por el contrario, convivir activamente con su entorno, generando experiencias que ahora se comenzaron a replicar en otros países, como Argentina, El Salvador o Perú, entre otros.

Edición: Estrella Gutiérrez

 

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Jóvenes y periodistas aprenden lecciones del Semiárido brasileño

ter, 13/11/2018 - 18:01

Por Orlando Milesi
SOUSA, Brasil, Nov 13 2018 (IPS)

Jóvenes y periodistas de varios países latinoamericanos aprendieron, en encuentros paralelos y en diálogos conjuntos, cómo las comunidades del Semiárido han aprendido a convivir con esa agreste ecorregión y sus sequías, que gracias a ello dejaron de causar las mortandades del pasado.

En el campus de la ciudad de Pombal de la Universidad Federal de Campina Grande, los jóvenes, estudiantes y activistas comunitarios en sus países, y los periodistas dialogaron sobre los temas de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, en especial sobre cambio climático, seguridad alimentaria, agua, desigualdades, energía y desigualdades socioambientales.

Antes, dentro de actividades realizadas en localidades cercanas del estado de Paraíba, entre el 11 y 15 de octubre se realizó en la ciudad de  en Sousa, un Encuentro de Periodistas en el Semiárido, organizado por Comité de Energía Renovable del Semiárido (Cersa) y la agencia internacional IPS-Inter Press Service.

En el encuentro participaron periodistas de Bolivia, Brasil, Chile y Perú y contó con la presencia de ponentes de esos países.

 

 

Simultáneamente una treintena de jóvenes de Bolivia, Brasil y Perú, estudiantes además de activistas en sus países, participaron en Cajazeiras el primer Curso Internacional de Energías Renovables, en que también conocieron experiencias aplicadas en las comunidades del Semiárido.

Todos visitaron experiencias de agricultura familiar y otras de energía solar y acopio de agua en una región de sequías recurrentes, en una capacitación que les va a permitir transmitir y llevar esas experiencias a sus comunidades, en Brasil y los otros países, en un tipo de intercambio inédito.

Por ejemplo, en la parroquia Santa Ana, en el municipio de Sousa, jóvenes brasileños contaron cómo fabrican lámparas led a partir de botellas. En los techos del lugar hay paneles solares que proporcionan la energía eléctrica del templo, de negocios y viviendas.

El Curso dirigido a los estudiantes adoptó la Carta de Cajazeiras para América Latina, en la cual los participantes aluden a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

En la Carta sostienen que “la seguridad abarca mucho más que el abastecimiento continuo  regular de energía, agua y alimento. Para ser realmente soberanos tenemos que garantizar que nuestras fuentes se  mantengan limpias de combustibles fósiles, de poluciones y de venenos”.

”El acceso a formas de energías limpias y sostenibles  es un derecho fundamental de los pueblos. Se hace necesario  desterrar la idea de la mercantilización de la energía” indican y añaden que “la soberanía y o seguridad alimentaria energética, hídrica son fundamentales para el ejercicio  de los derechos económicos, sociales, cultural y políticos de los pueblos”.

Edición: Estrella Gutiérrez

 

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Las mujeres hacen escuchar la voz indígena en Argentina

ter, 13/11/2018 - 15:31

Mujeres que integran la comisión que gestiona la radio La Voz Indígena, en la ciudad de Tartagal, en el norte argentino, junto a uno de los operadores y a Leda Kantor (2da a dcha), antropóloga que impulsó el proyecto hace unos 20 años. En Tartagal, a solo 50 kilómetros de la frontera con Bolivia, viven comunidades indígenas de siete pueblos diferentes. Crédito: Daniel Gutman/IPSPor Daniel GutmanTARTAGAL, Argentina, Nov 13 2018 (IPS) La semilla la puso hace más de 20 años un grupo de mujeres indígenas que empezó a reunirse para intentar recuperar memorias de sus pueblos. Hoy también son las mujeres las grandes protagonistas de La Voz Indígena, una radio única, en el norte de Argentina, que transmite todos los días en siete lenguas. “Al principio los dirigentes nos preguntaban por qué no nos quedábamos en casa, cuidando los hijos y a los nietos. Hoy esos hombres vienen a refugiarse bajo el techo de estas mujeres”, contó a IPS la guaraní Felisa Mendoza, en uno de los amplios y coloridos salones de la emisora, decorados con murales pintados por artistas indígenas. El edificio de dos plantas está a unos pocos metros de la terminal de buses de Tartagal, una ciudad de unos 80.000 habitantes de la provincia de Salta, a solo 50 kilómetros de la frontera boliviana.“La mujer indígena es fuerte. Es la que trae a la casa el agua o la leña. Y tradicionalmente, los hombres que se casaban iban a vivir a las comunidades de sus esposas. Han sido los desalojos de los territorios los que han hecho que la mujer quede un poco a expensas del hombre”: Leda Kantor. En el borde occidental de la llanura del Gran Chaco americano, donde comienzan las sierras que anuncian que no está lejos la cordillera de los Andes, Tartagal fue fundada hace menos de 100 años en una tierra caliente, tanto en cuanto al clima como a la realidad social. El descubrimiento de yacimientos de petróleo y gas marcó el auge y el ocaso de esta ciudad y su vecina General Mosconi, cuyos nombres remiten en Argentina al violento conflicto social de los años 90, disparado por los despidos masivos en la petrolera nacional YPF, en el contexto de las políticas neoliberales del presidente Carlos Menem (1989-1999). Siete pueblos indígenas habitan en esta zona: guaraní, wichí, chané, toba, chulupi, tapiete y chorote. Si durante décadas los indígenas eran desplazados de sus territorios por la actividad petrolera, forestal, ganadera o la expansión urbana, en los últimos 20 años el disparador ha sido la ampliación de la frontera agrícola. La lucha cotidiana por las tierras se refleja en la camiseta que viste Aída Valdez, integrante de la comisión de mujeres que gestiona la emisora, donde se lee: “No a los desalojos de las comunidades indígenas”. Valdez trae, para vender en la puerta de la emisora, algunas verduras de la huerta que cultiva a pocos metros de su casa: vive en Yariguarenda, una comunidad guaraní ubicada a 13 kilómetros de Tartagal, que actualmente enfrenta un juicio de desalojo de una porción de sus tierras. “Hace muchos años que estamos allí. Ya en 1904 se puso la cruz del cementerio de Yariguarenda, porque hasta ese momento los guaraníes enterraban a sus muertos en las casas. Y necesitamos espacio para sembrar”, contó a IPS más tarde durante una visita a su vivienda. El proceso de ocupación militar de las tierras indígenas cerca de Tartagal, en los Siglos XIX y XX, y los sufrimientos de los indígenas fueron contados en un radioteatro de 13 capítulos, que se grabó en wichí y español y se llamó “Ocasos del pasado (Woko tenek)”. Varias mujeres en el estudio de La Voz Indígena, que emite en las lenguas de los siete pueblos originarios de la provincia de Salta que entre otros programas. La radio difunde en vivo la mayoría de sus programas, como por ejemplo un radioteatro de 13 capítulos, en español y en lengua wichi, que relata cómo los indígenas fueron despojados de sus tierras en el norte de la Argentina. Crédito: Daniel Gutman/IPS “Las comunidades periurbanas, en su mayor parte, han sido desplazadas de sus lugares de origen en el bosque por ocupantes que buscaban lugar para el pastoreo de sus animales, y últimamente por los intereses del agro”, explicó a IPS el antropólogo inglés John Palmer, quien llegó hace 35 años para estudiar las comunidades indígenas de la zona, se casó con una wichí y hoy vive en Tartagal con ella y sus cinco hijos. El último censo argentino, de 2010, arrojó que hay 955.032 indígenas, 2,38 por ciento de la población total, divididos en 31 pueblos originarios, según cifras que especialistas consideran un subregistro. En la provincia de Salta, esa proporción se triplica, con 6,5 por ciento de la población que se autodefine como indígena. Si bien desde 1994 la Constitución argentina reconoce a los pueblos indígenas la propiedad comunitaria de las tierras que ocupan ancestralmente, ese derecho en contadas ocasiones ha sido llevado hasta ahora a la realidad. La problemática de las tierras, por supuesto, ocupa un lugar fundamental en la programación de La Voz Indígena, que solía transmitir durante 12 horas, de 8:00 a 20:00, pero que ahora solo lo hace de 7:30 a 15:00, debido a las restricciones presupuestarias que sufren la mayoría de los argentinos, por los aumentos de las tarifas de los servicios públicos y la inflación. Pero la radio también se ocupa de otras cuestiones que tienen que ver con la defensa de las culturas y las lenguas indígenas, la historia de sus pueblos y la vida y derechos de las mujeres, en programas que generalmente se emiten en vivo y que en las primeras horas de la mañana se dedican a la actualidad. María Miranda, de la comunidad guaraní 9 de Julio, dijo a IPS que la radio cumple una tarea fundamental, porque “hoy hay muchos indígenas que niegan su etnia, porque han sufrido discriminación. Los chicos ya no saben de la historia de los abuelos y nosotras tratamos que no se pierda”. Ella reveló que su abuelo llegó en la década de los años 30 a la zona de Tartagal, caminando desde Bolivia: “Era sobreviviente de la Guerra del Chaco”, contó, en referencia al cruento conflicto que enfrentó a Bolivia y Paraguay entre 1932 y 1935. Aida Valdez muestra el horno a leña en el que cocina, en el exterior de su casa en la comunidad guaraní de Yariguarenda, en las afueras de la ciudad de Tartagal, en el norte de Argentina. Actualmente, esa comunidad enfrenta un juicio de un particular que reclama una parte de las tierras que ocupan. Crédito: Daniel Gutman/IPS La emisora tiene actualmente tres directoras que pertenecen a pueblos distintos: Lidia Maraz (toba), Nancy López (wichí) y  Felisa Mendoza (guaraní). No es un emprendimiento comercial y se sostiene con fondos de programas de cooperación y, a veces, con dinero del bolsillo de sus oyentes. Para las y los indígenas que realizan los programas, a veces resulta un enorme esfuerzo llegar hasta la radio por el costo del pasaje en el transporte público, que sale el doble que en Buenos Aires, a 1.746 kilómetros al sureste de Tartagal. La radio surgió a partir de encuentros iniciales sostenidos por mujeres indígenas a fines de la década de los 90 en la casa de Leda Kantor, una antropóloga llegada de Buenos Aires para trabajar en programas oficiales de apoyo a la agricultura familiar. “Se trataba de hacer una actividad de recuperación de la memoria colectiva. Pensamos en grabar o en registrar en papel lo que surgiera, pero nos dimos cuenta que era un grupo muy motivado y que no había ningún medio de comunicación que los registrara”, contó a IPS. Como Kantor era docente de Antropología en la carrera de Comunicación Social en la sede Tartagal de la Universidad Nacional de Salta, luego de un tiempo de trasladaron allí sus encuentros y distintos docentes se involucraron en el proyecto. “En realidad comenzamos a juntarnos en la universidad porque mi casa quedó chica. Y empezamos hacer talleres y capacitaciones sobre cuestiones básicas de comunicación popular”, dijo Kantor. En 2000, las mujeres indígenas comenzaron a hacer un programa en Radio Nacional Tartagal, la filial local de la emisora estatal argentina. Pero fue en 2006 cuando pudieron, gracias a programas de financiamiento estatales, comprar un terreno, construir el edificio y lanzar La Voz Indígena, que desde entonces está en el aire. “La mujer indígena es fuerte. Es la que trae a la casa el agua o la leña. Y tradicionalmente, los hombres que se casaban iban a vivir a las comunidades de sus esposas. Han sido los desalojos de los territorios los que han hecho que la mujer quede un poco a expensas del hombre”, afirmó Kantor. Hoy, dice la antropóloga, “la radio sigue siendo un espacio de resistencia al avasallamiento cultural, en una ciudad en la que los indígenas nunca tuvieron un espacio para hacerse escuchar”. Edición: Estrella Gutiérrez Artículos relacionados

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Falta de fondos frena la piscicultura en jaulas de África

ter, 13/11/2018 - 13:19

Pescadores en la parte ugandesa del lago Victoria. Uganda prueba métodos no tradicionales de pesca, como la piscicultura con jaulas. Crédito: Wambi Michael/IPSPor Wambi MichaelINJA, Uganda, Nov 13 2018 (IPS) Joseph Okeny, de 52 años, se hizo pescador en el lago Victoria en 1997, pero abandonó la actividad hace dos años, cuando la pesca ilegal estaba extendida y la captura era escasa. “Podías quedarte casi todo el día en el lago y no sacar suficientes peces ni para el consumo doméstico ni para vender”, relató Okeny. Uganda y la vecina Kenia promovieron la piscicultura en jaulas como método sostenible para garantizar el suministro sostenido de peces del lago Victoria. El lago, el mayor de África y compartido por tres países, Uganda, Kenia y Tanzania, “experimentó un cambio drástico en su ecosistema, lo que derivó en la pérdida de más de 500 especies de peces haplochromini endémicos”, según el Plan de Gestión Pesquera del Lago Victoria. Uganda comenzó a promover la piscicultura en jaula en 2006, una actividad que consiste en encerrar los peces en jaulas o canastas que flotan, un ancla y un marco, sumergidas a unos 10 metros de profundidad. En ese país, las pequeñas tilapias de no menos de un gramo se almacenan en jaulas de crianza con una densidad de entre 1.000 y 2.500 peces. Se crían allí hasta los 15 gramos, en ocho semanas, y se almacenan en jaulas de producción para luego criarlas unos seis o siete meses más, hasta que llegan a los 350 o 600 gramos antes de ser cosechadas. Pero la situación cambió desde que Okeny dejó la pesca. El volumen de la reserva de peces en el lago aumentó 30 por ciento, en comparación con datos de 2016, según el Estatus de la Reserva de Peces del Lago Victoria, de 2017, publicado por el Instituto Nacional de Investigación de Recursos Pesqueros de Uganda (NaFIRRO), el Instituto de Investigaciones Pesqueras y Marinas de Kenia (KMFRI) y el Instituto de Investigación Pesquera de Tanzania (TAFIRI). Eso también incluye reservas de percas del Nilo, introducidas en el lago en la década de los años 60. Ejemplo de jaula utilizada para la piscicultura en jaula en el lago Victoria, en África. Crédito: Wambi Michael/IPS. El aumento de la reserva de peces también quedó documentado en un estudio del Centro de Investigación de Política Económica, de la Universidad de Makerere, que señala que solo en Uganda, la piscicultura aumentó de unas 10.000 toneladas al año, en 2005, a unas 100.000 toneladas, en 2013, lo que representa 20 por ciento de la producción nacional de pescado. El estudio precisa que se produjeron 899 toneladas de pescado en jaulas cada ciclo de producción, que dura de seis a ocho meses. Hubo 28 piscicultores en Uganda con unas 2.135 jaulas en total en el entorno del lago Victoria. Pero KMFRI informó que ese número se acerca más a 3.696. Cuando IPS visitó el distrito de Jinja, en los alrededores del lago Victoria, descubrió que seis granjas de piscicultura estaban en manos de extranjeros. La mayor de ellas, vende a la población de la zona de Bugungu, donde se instalaron varios criaderos en estanques. El resto exporta a Kenia, República Democrática del Congo y Europa. No hay muchos pescadores locales dedicados a esa actividad debido a los costos. Además del costo de la jaula, que ronda los 350 dólares, se suman los huevos o los alevines, dependiendo del tamaño, cuestan unos 270 dólares, según (NaFIRRI), a lo que hay que agregar el costo de la alimentación de los peces. “La piscicultura en jaulas es extremadamente cara y mantiene a los peces en superficies pequeñas”, coincidió el biólogo Richard Ogutu-Ohwayo, en diálogo con IPS. “Si no los cuidas bien, no solo se perjudicará el ambiente, sino tú también”, acotó el especialista en ecología de NaFIRRI, quien trabaja en el sector desde hace 40 años. Al ver una jaula abandonada, Okeny explicó que pertenecía a una compañía internacional. La población local trató de dedicarse a la piscicultura, pero no se asesoraron bien y los costos fueron excesivos. La encuesta “Perspectivas de la Piscicultura en jaulas en el sudoeste de Uganda”, publicada en junio, señala que la falta de fondos es la principal limitante para la acuicultura, y no la falta de alimentos o de alevines, como sugieren otras investigaciones en África subsahariana. Uno de los investigadores de la encuesta, Gerald Kwikirizaa, señaló que el gobierno puede impulsar esa actividad mediante subsidios a los pequeños productores, en especial si los alimentos flotantes se producen en el país. El desarrollo de la pesca figura en la Agenda para 2030, que incluye los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, con países que buscan respaldar la recuperación de las reservas de peces para mejorar las dietas, que sean saludables y diversas. Además, la forma de erradicar el hambre, garantizar el suministro de alimentos y promover la buena salud y una pesca sostenible también formarán parte de la Conferencia sobre Economía Azul Sostenible, que se realizará en Nairobi del 26 al 28 de este mes. Más de 7.000 participantes de 150 países discutirán, entre otras cosas, cómo construir comunidades seguras y resilientes y garantizar cuerpos de aguas saludables y productivos. África debe utilizar sus cuerpos de agua internos para producir más pescado, en vez de depender de las poblaciones silvestres en declive, opinó Ogutu-Ohwaayo. Si se desarrolla de forma adecuada y sistemática, puede ser otro medio para producir alimentos, apuntó, y añadió que 21 por ciento de Uganda es agua dulce, es decir que las tierras para la producción de alimentos son escasas. La población ugandesa, que aumenta tres por ciento al año, no sobrevivirá solo con peces silvestres, apuntó. La acuicultura es la industria alimentaria que más rápido crece en el mundo y es una opción para cubrir el falta de producción de pescado, observó Ogutu-Ohwayo. La producción pesquera, tanto la captura como la acuicultura, de Uganda se estima que asciende a 400.000 toneladas al año, que no alcanzan para cubrir la creciente demanda. Los seis kilogramos por persona que se consumen están muy por debajo de los 17,5 kilogramos recomendados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y la Organización Mundial de la Salud. “Estoy convencido de que África no debe quedar rezagada en el cultivo de peces en jaula. Tenemos la capacidad de no quedar atrás”, opinó Ogutu-Ohwayo, también integrante de la Asociación Internacional para la Investigación de los Grandes Lagos, una organización de científicos que estudian los Grandes Lagos, de Estados Unidos, entre otros de otros países, y sus cuencas. El proyecto “Promocionando una acuicultura ambiental, económica y socialmente sostenible en los Grandes Lagos de África (PESCA)”, forma parte de los esfuerzos para atender las distintas dificultades que plantea la piscicultura en jaulas. PESCA, que opera en Uganda, Kenya, Tanzania, Zimbabwe y generalmente en los Grandes Lagos de África, comenzó a funcionar en junio de este año. “Existe la preocupación de que la piscicultura en jaulas perjudique la calidad del agua. Queremos desarrollar herramientas para promover esa actividad de forma sostenible y respetando el ambiente”, precisó Ogutu-Ohwayo. Traducción: Verónica Firme Artículos relacionados

El artículo Falta de fondos frena la piscicultura en jaulas de África fue publicado originalmente en IPS Agencia de Noticias.
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Ser trans en Uruguay, la historia de Delfina Martínez

seg, 12/11/2018 - 17:55

La activista y mujer trans Delfina Martínez, cuyos derechos comienzan a ser garantizados por la nueva Ley Integral para Personas Trans, vigente desde octubre en su país, Uruguay. Crédito: Mery ParradoPor Meri ParradoMONTEVIDEO, Nov 12 2018 (IPS) Con tan solo cinco años ya se sentía mujer. Aprovechaba los momentos que estaba sola en su casa, le pasaba llave a la puerta para que nadie la sorprendiera y se ponía vestidos. “Era el único momento del día en el que me sentía yo”, recuerda la uruguaya Delfina Martínez. Hoy tiene 29 años y ya no esconde su identidad. Ella no tiene trastornos, no está enferma, no pretende llamar la atención, ni está equivocada. Simplemente siente y expresa un género diferente al que la sociedad espera de acuerdo al sexo biológico con el que nació. Eso es ser trans, así de simple. El Primer Censo Nacional de Personas Trans, realizado en 2016 en Uruguay, relevó un total de 933 personas trans en este país de 3,3 millones de personas, de las cuales 88 por ciento son mujeres trans. Asimismo el estudio evidenció datos significativos sobre las consecuencias que generan la discriminación y estigmatización sobre el conjunto de la población trans. Muchas veces, experimentan la discriminación en sus propios entornos familiares como consecuencia de su cambio de identidad y son incluso expulsados de sus hogares a temprana edad.La precariedad laboral, la violencia, la discriminación en ámbitos educativos, laborales y sanitarios, la expulsión de los hogares familiares a temprana edad y consecuentemente la soledad son algunas de las situaciones que transforman a las personas trans en una población vulnerable y con un promedio de vida menor al de las personas no trans. En este aspecto, Delfina reconoció que su familia siempre la apoyó y la aceptó como era, pero es consciente de que esto no le pasa a la mayoría de amigas y personas trans de su entorno. La activista contó que desde la niñez tuvo claro que se identificaba más con lo femenino, pero que su identidad la fue construyendo en varias etapas a medida que fue socializando. “Un día entró una amiga de mi madre a casa y me vio con un vestido, fue un escándalo. En ese momento entendí que eso estaba socialmente mal visto”, expresó. Delfina pasó su infancia y adolescencia escondiéndose para sentirse mujer y reprimiendo mucho de lo que sentía. Criada en el seno de una familia evangelista, que iba todos los domingos a la iglesia, confesó que muchos de los conceptos que escuchaba en este ámbito la limitaron en muchos aspectos. “Yo le pedía a Dios que me curara”, confesó. Le llevó algunos años comprender que eso no iba a suceder porque lo que le pasaba no era una enfermedad de la que debía curarse. El tiempo pasaba y Delfina seguía identificándose más con su hermana que con sus hermanos varones. “Mi hermana mujer veía en mí una veta artística que yo debía desarrollar, ella supo siempre que yo no era igual a mis hermanos varones y me llevó a hacer talleres que tenían que ver con lo artístico”, contó. En la escuela siempre tenía amigas mujeres y no hacía las mismas cosas que los varones, pero de todas formas se guardó lo que sentía durante toda la etapa escolar. La activista manifestó que en su etapa escolar sufrió violencia y acoso por parte de un compañero y que cuando lo comunicó a las autoridades de la institución, nunca tomaron cartas en el asunto. A los 15 años contó en su entorno que le gustaban los varones y comenzó definirse como gay ante la necesidad de encontrarle un nombre a lo que pasaba, aunque no estaba del todo definida su identidad. “Hablé con mis padres y les dije que no esperaran que trajera una novia a la casa porque eso no iba a pasar. Tenía que decirlo para no tener esa presión de ocultarlo y poder vivirlo naturalmente, y en todo ese período me construí un personaje para poder encajar socialmente”, narró. Transición y activismo Recién a sus 21 años Delfina tomó la decisión de ser fiel a lo que sentía. “Conocí a la primera persona trans y en ese momento logré identificarme y dejar de tenerle miedo a la palabra trans”. A partir de entonces, Delfina emprendió el camino a la transición, proceso en el cual perdió su trabajo y comenzó a dedicarse al comercio sexual. “Cuando le confesé a mis padres mi identidad y les dije que quería vivir mi vida así, ya había procesado que podía ser rechazada, e incluso tenía pensado un lugar adonde ir. Pero me aceptaron y me dijeron que no tenía necesidad de mudarme”, dijo. Delfina buscaba trabajo formal y nadie la contrataba, por lo cual decidió irse a Buenos Aires y continuar en el comercio sexual en aquel país. Se pasaba el día encerrada en un apartamento, atendiendo llamadas telefónicas de sus clientes y pensando de qué manera ser más atractiva para poder abarcar más clientes y continuar su construcción física. Según contó, todas las personas trans que la rodeaban estaban en la misma situación que ella; no estudiaban y ejercían la prostitución, por lo que a ella le costaba vislumbrar otro horizonte. Un día, tras relacionarse con mucha gente, sucedió algo que le cambió la perspectiva: conoció el activismo. “Viviendo en Buenos Aires, un amigo me invitó a ver un documental de Juan Tauil, en el Festival Asterisco, sobre el activismo travesti. Fue un día muy importante para mí, me hizo cambiar la perspectiva de vida porque hasta este entonces mi construcción había sido siempre desde un lugar físico y estético”, confesó. Ese día conoció a un grupo de activistas, como Lohana Berkins, Diana Sacayan y Naty Menstrual, y el vínculo con estas personas la estimuló a buscar otras realidades posibles. “Comencé a ver un horizonte nuevo que iba más allá de lo físico y me di cuenta de lo que me faltaba intelectual y espiritualmente”, rememoró. Luego de este descubrimiento, Delfina tomó impulso y decidió volver a Uruguay, finalizar su trámite registral, que tenía pendiente, y culminar el liceo para tener más herramientas para poder reinsertarse laboralmente y dejar atrás el comercio sexual. “Cuando llegué de Argentina me acerqué a Unión Trans para arrancar con el activismo y comencé a nutrirme de otros paradigmas para poder pensarme”, dijo. Delfina habló sobre las dificultades de transitar este proceso en un país donde su identidad no es reconocida y subrayó la urgencia de que se apruebe la Ley Integral para Personas Trans. “Yo tengo la suerte de que no fui expulsada de mi familia y en este sentido estoy salvada de muchas cosas que les toca vivir a otras trans. La mayoría está en situación de calle o en refugios y ejerciendo la prostitución; muchas veces son violentadas, les roban y viven con miedos”, denunció. “La gente se piensa que nosotras caemos en la prostitución porque queremos o porque vivimos deseosas de tener sexo. Se piensa que las personas trans prácticamente salimos de una película porno, pero la realidad es muy lejana. Nadie merece pasar por esa experiencia”, agregó. Delfina contó que por todos estos motivos, comenzó a luchar desde la militancia y que ha estado muy comprometida con la aprobación de la nueva ley para poder aportar algo que mejore la calidad de vida de la población trans. Nueva ley para reconocer derechos  Actualmente, en Uruguay, además de los procesos de discriminación y exclusión, las personas trans experimentan graves problemas en las situaciones más cotidianas, como el simple hecho de acceder a un baño en lugares públicos o lograr que los llamen por su nombre social en ámbitos educativos, laborales o institucionales. La nueva Ley Integral para Personas Trans, aprobada el 19 de octubre por el parlamento bicameral y promulgada siete días después por la Presidencia,  garantiza el pleno ejercicio de los derechos de las personas trans que viven en el país. Para ello, considera la situación de exclusión y discriminación que enfrenta esta población y aborda distintas dimensiones de la vida, como la salud, educación, trabajo, vivienda y cultura. Otro de los cometidos de la nueva ley es la modificación del trámite de cambio registral de nombre y sexo, que en caso de aprobarse, pasaría a ser una gestión administrativa y no judicial como en la actualidad. También cuenta con un apartado dedicado a garantizar el acceso a intervenciones quirúrgicas y tratamientos hormonales sin autorización judicial o administrativa. Si bien se registraron  avances en los últimos dos años en este terreno, han sido casi exclusivamente en la estatal Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) y se pretende que el sistema de salud en su totalidad destine recursos para abordar estas necesidades. Por otro lado, busca un acto de justicia reparadora hacia las personas que sufrieron persecución estatal durante la dictadura cívico militar y el período inmediato posterior. Por último, la legislación cuenta con artículos dedicados a agregar cargos vacantes en el Estado, capacitación, formación y becas estudiantiles para personas trans y a reconocer a esta población como un grupo prioritario para el acceso a la vivienda. Actualmente, se están juntando firmas en diferentes puntos del país con la finalidad de visibilizar el tema. La precariedad laboral, la violencia, la discriminación en ámbitos educativos, laborales y sanitarios, la expulsión de los hogares familiares a temprana edad y consecuentemente la soledad son algunas de las situaciones que transforman a las personas trans en una población vulnerable y con un promedio de vida menor al de las personas no trans. Delfina opinó que la legislación tiene que ir acompañada de un cambio en la mentalidad. “La sociedad tiene que estar culturalmente capacitada para defender los derechos trans y entender que somos seres humanos igual que el resto”, concluyó. Este artículo fue publicado originalmente por el semanario Caras y Caretas, que se edita en Montevideo. IPS reproduce una versión revisada, en acuerdo con esa publicación, después que su autora se hizo merecedora de un premio por este texto, tras su participación en el seminario-taller “Cómo aplicar los ODS a la agenda periodística. Profundizando en la transformación hacia sociedades sostenibles”, realizado en Montevideo y organizado por la Fundación de las Naciones Unidas e IPS-Inter Press Service. Revisión: Estrella Gutiérrez El artículo Ser trans en Uruguay, la historia de Delfina Martínez fue publicado originalmente en IPS Agencia de Noticias.

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La caravana migrante o la marcha de los carritos infantiles

seg, 12/11/2018 - 16:08

Por José Ignacio De Alba, Víctor Pernalete, y Daniela Pastrana
QUERÉTARO, México, Nov 12 2018 (IPS)

En las sillas de las carriolas, como se llaman en México a los cochecitos infantiles, va una niña o un niño, pero  también mochilas, algún juguete, cobijas, colchonetas y un poco de comida para el camino. Los carros y sillas para niños ya van destartalados, algunos han aguantado el viaje desde América Central.

Llevan casi un mes caminando y más de 2.000 kilómetros recorridos. Los pequeños se aburren, hacen berrinches, se enfadan. Prácticamente todos se han enfermado y muchos muestran las huellas del cansancio. Sus padres los abrazan, los cargan, los llevan en hombros, los hacen caminar de prisa, les agarran de la mano para que no se les pierdan y les pasan algún juguete para que se entretengan. Pocos tienen energía para regañarlos.

Contra todo pronóstico, la Caravana Migrante que salió el 13 de octubre de San Pedro Sula, en Honduras, parece reagruparse y tomar más fuerza en cada parada. Aunque en cada lugar hay deportaciones y retornos asistidos, cada vez son más los que se une al contingente. Incluso mexicanos que aprovechan la la caravana para irse a los Estados Unidos.

Es el sueño de una vida mejor. ¿Cómo llegarán al norte? Con “el favor del señor”, responden.

El grupo de avanzada, que salió de Ciudad de México el viernes 9, estaba integrado por unos 700 jóvenes dispuestos a arriesgarse con tal de hacer su viaje más rápido. Y aunque había familias, la mayoría de las mujeres con niños optó por esperar un día más la posibilidad de un transporte seguro, que no llegó.

El grupo que salió el sábado 10, en cambio, era una tropa de bebés, niños, mamás (muchas muy jóvenes), ancianos y gente en sillas de ruedas.

Salieron todos juntos, a las 5 de la mañana, pero rápidamente se dispersaron por el camino. Algunos consiguieron un “aventón” (transporte solidario), otros tuvieron que caminar mucho más. La carretera federal 57, a la altura de la caseta de Tepozotlán, era una larga romería de humanos tratando de subirse a un camión o a un tráiler.

La escena, metros después de la caseta, era propia del realismo mágico mexicano: policías federales, curas, monjas, funcionarios con chalecos de la secretaría de salud y de la comisión de derechos humanos del Estado de México, todos convertidos en “polleros” que detenían los vehículos y organizaban la subida de cientos de familias a las cajas de tráileres. La fila se extendía más de un kilómetro.

Muchos, desesperados por el calor, comenzaron a caminar. Y así, a lo largo de la carretera se veían montones de personas avanzando.

Después de 12 horas de la salida de Ciudad de México, todavía había gente llegando a Querétaro, donde el gobierno estatal había dispuesto todo para que no entraran al estado, sino que bordearan por el libramiento directo hacia Guanajuato.

Pero los refugiados ignoraron las instrucciones que corría por el altavoz en la caseta, de llegar al cruce de Palmillas, donde el gobierno estatal instaló un campamento en medio de la nada.  La carpa instalada se quedó vacía, porque todos los que llegaban y veían que no había más gente y que estaba muy lejos de su destino optaban por seguir su camino hasta el estadio Corregidora.

En Querétaro, nunca se había visto algo así. Desde el viernes 9 por la tarde, los primeros migrantes llegaron a la ciudad y unos cuantos cientos se instalaron en las inmediaciones de la Alameda Hidalgo antes de ser trasladados a los pasillos interiores del estadio, que fungió como improvisado refugio.

Rebelión migrante y disculpas del gobernador

Querétaro es una ciudad acostumbrada a vivir la migración en silencio. Sus vías férreas han sido testigos del paso de cientos de miles de personas que en los últimos años han cruzado México siguiendo el sueño americano. Aquí, escondidos, expatriados, han vivido su propio suplicio.

Apenas algunos organismos de la sociedad civil, como la Estancia del Migrante González y Martínez atienden el asunto de manera global. Pero este fin de semana la migración se rebeló. El monumento a Conín, sobre la autopista 57, que da la bienvenida a quienes vienen de la capital, vio como miles de migrantes llegaron con la frente al sol. Un éxodo doloroso que ocupó la casa de los Gallos Blancos, el equipo de fútbol que el fin de semana se había ido a jugar a Veracruz. El gobierno del estado se vio forzado a adoptar una actitud proactiva, apenas unos días después del exabrupto del gobernador Francisco Domínguez. Cuestionado por el asunto de la Caravana que venía, afirmó que había que revisar los antecedentes penales de los migrantes pues la mayoría de venezolanos que han llegado son delincuentes. Horas más tarde tuvo que pedir perdón. Y ahora la atención a la Caravana se volvió una cuestión de Estado. Las corporaciones de seguridad, Protección Civil, salud y atención a la familia están abocadas a la atención de más de 4 mil migrantes que llegaron a la ciudad. El operativo de salud atendió, hasta la mañana del sábado 10, a 135 personas, la mayoría por problemas respiratorios. El caso más grave fue el de una joven que presentaba un aborto incompleto. Julio César Ramírez Argüello, secretario de Salud, informó que una joven embarazada arrastraba el problema desde hace días, pero no se atendió en la Ciudad México por apurar el paso y sufrió una infección severa. Es atendida en el Hospital de Especialidades del Niño y la Mujer. Los pasillos internos del Corregidora, acostumbrados a la instalación de negocios y espacios de publicidad en los partidos del equipo local, fueron tapizados por colchonetas y cobijas, ingeniosamente colocadas sobre la infraestructura del lugar para crear sombras. Aunque las autoridades sirvieron arroz, frijoles y tortillas para miles de migrantes, no fueron pocos los que recorrieron las calles aledañas del estadio buscando más opciones de alimentación: pollo rostizado, tacos dorados, gorditas rellenas. Fue un buen día para la economía local. Tal vez por el lugar, muchos se animan a jugar con sus balones. Otros compran y venden cigarrillos, y algunas más juegan partidas de póker. Pero los más buscan taparse los rayos del sol para descansar un poco o tomar baños improvisados con algo de agua en un vaso. En algunos multicontactos se amontonan decenas de celulares para cargar baterías y avisar que están bien. Por increíble que parezca, la rebelión funciona. Hacerse visibles en un estado donde eran invisibles les ha dado seguridad. A mitad del camino El vendaval migrante dejó Querétaro en pocas horas. Los migrantes que llegaron un día antes dejaron el estadio a primera hora del sábado para dirigirse a Guanajuato, su próximo destino. Tienen urgencia por llegar al norte. Pero tras este contingente, vienen varios más que recorren el sur del país. Pero quienes este fin de semana se instalaron en el estadio Corregidora lograron, oficialmente, cumplir con la mitad de su objetivo. La línea está marcada en la zona turística de Tequisquiapan, donde se encuentra el Monumento al Centro Geográfico de México, que corta justo a la mitad el país. Una línea que marca un hito para la Caravana, en la que cientos de niños crecen rápidamente. Cuando terminen su periplo serán no sólo habrán crecido algunos centímetros, sino que muchos de ellos, a su corta edad, han hecho frente a situaciones extraordinarias aun para los adultos. Falta ahora la segunda parte del país antes de llegar a la frontera con Estados Unidos. Pero si algo quedó claro con la salida de Ciudad de México, el lugar donde han tenido más comodidades, es que esta Caravana ya perdió el miedo. La meta está cumplida a la mitad. Seguirán caminando, con sus carriolas destartaladas, con la meta fija en la frontera. Este artículo fue originalmente publicado por En el Caminoun proyecto de Periodistas de a Pie . IPS-Inter Press Service tiene un acuerdo especial con Periodistas de a Pie para la difusión de sus materiales. El artículo La caravana migrante o la marcha de los carritos infantiles fue publicado originalmente en IPS Agencia de Noticias.

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“Las políticas que favorecen los productos orgánicos funcionan”

seg, 12/11/2018 - 13:17

Una agricultora trabaja en su plantación de té en el sudoccidental estado de Ketala, en India. Este es el país con mayor número de productores orgánicos, con 835.000 cultivadores, según el "Estado Mundial de la Agricultura 2018". Crédito: Ilaria Cecilia/IPS.Por Maged SrourROMA, Nov 12 2018 (IPS) Muchos países y agricultores todavía no se han volcado del todo a la agricultura orgánica, lo que sí logró el pequeño estado indio de Sikkim, en la frontera entre Tíbet, Nepal y Bután, en el Himalaya, que ya es 100 por ciento orgánico. A principios de noviembre, Sikkim ganó el Premio a la Política del Futuro por ser el primer Estado del mundo en declararse totalmente orgánico en 2015, un camino que inició en 2003, cuando el ministro jefe Pawan Chamling anunció su política para convertirse en el “primer estado orgánico de India”. La organización del premio, conocido como el “Oscar para las Mejores Políticas” está a cargo del Consejo para el Futuro del Mundo (WFC, en inglés), que busca investigar soluciones para los desafíos actuales. El WFC analiza qué políticas tienen una perspectiva holística y de largo plazo, y cuáles protegen los derechos de las generaciones futuras. Y una vez al año, el consejo destaca las mejores. Este año, en colaboración con la Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica (IFOAM, en inglés) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el premio se concentró en las mejores políticas para ampliar la agroecología. En 2004, un año después de anunciar su política, el gobierno de Sikkim adoptó una Política de Agricultura Orgánica, y en 2010, lanzó la Misión Orgánica, un plan de acción para su implementación. Luego, en 2015, gracias a una buena estrategia, se logró el objetivo. Entre las medidas adoptadas por Sikkim, se destaca destinar 80 por ciento del presupuesto entre 2010 y 2014 a construir las capacidades de los agricultores, proveedores de servicios rurales y organismos de certificación. También se destinó parte de los fondos a ayudar a los agricultores a adquirir certificaciones y se tomaron medidas para distribuir semillas orgánicas. Mejores prácticas  en agroecología: Plan de acción orgánico de Dinamarca El WFC también reconoció las políticas de otros gobiernos, y entregó otros reconocimientos. Entre los que recibieron la plata, se destaca el Plan de Acción Orgánica de Dinamarca, que se convirtió en una herramienta popular en los países europeos en la última década. Casi 80 por ciento de los daneses compran alimentos orgánicos, y en la actualidad ese país tiene el mayor mercado de productos orgánicos del mundo, al concentrar 13 por ciento del volumen comercial. “Lo que convierte a los consumidores daneses en los más entusiastas es que se realizaron campañas de información y hemos trabajado estratégicamente con los supermercados para que expongan productos orgánicos como parte de su estrategia de atraer a los consumidores hacia el valor de los alimentos, agregándole valor a través de los productos orgánicos”, explicó Paul Holmbeck, director de políticas de Dinamarca Orgánico, en diálogo con IPS. La importancia de lo orgánico y lo agroecológico Concebir las tierras cultivadas como ecosistemas en sí mismos, en los que los componentes vivos y no vivos afectan a los otros, es vital para obtener no solo alimentos sanos y orgánicos, sino también para preservar nuestro ambiente. De hecho sería un error pensar que tener alimentos orgánicos en nuestras mesas necesariamente significa que resolvimos todos los problemas relacionados a la agricultura intensiva y a los daños al ambiente. “La agroecología es un enfoque que aplica conceptos y principios ecológicos a los sistemas alimentarios y agrícolas, concentrándose en la interacción entre microorganismos, plantas, animales, seres humanos y el ambiente para impulsar el desarrollo de la agricultura sostenible a fin de garantizar la seguridad alimentaria y la nutrición para todos, ahora y en el futuro”, explicó María Helena Semedo, directora general adjunta de la FAO. “Se basa en la cocreación del conocimiento, compartiendo e innovando, combinando prácticas locales, tradicionales e indígenas con enfoques multidisciplinarios”, acotó. Tendencias emergentes en materia de cultivos orgánicos Se plantaron 57,8 millones de hectáreas en el mundo siguiendo prácticas orgánicas en 2016, según el informe “El Mundo de la Agricultura Orgánica 2018, Estadísticas y Tendencias Emergentes”, publicado a principios de este año por el Instituto de Investigación de Agricultura Orgánica e IFOAM, lo que significa un aumento de 7,5 millones de hectáreas, alrededor de 13 por ciento, en comparación con el año anterior. Este año, las tierras dedicadas a cultivos orgánicos aumentaron en todo el mundo, en Europa, 6,7 por ciento, en Asia, 34 por ciento, en África, siete por ciento, en América Latina, seis por ciento, y en América del Norte, cinco por ciento. Australia tiene la mayor superficie plantada de forma orgánica, con 27,2 millones de hectáreas, seguida de Argentina, con tres millones, y China con 2,3 millones. En 2016, hubo 2,7 millones de agricultores orgánicos. Alrededor de 40 por ciento de los cuales residen en Asia, seguido de África, con 27 por ciento, y América Latina, con 17 por ciento. Según ese informe, el área total dedicada a la agricultura orgánica en Asia fue de casi 4.9 millones de hectáreas en 2016, y hay 1,1 millón de productores orgánicos en la región, siendo India el país con el mayor número al concentrar unos 835.000 cultvadores. Por ello no sorprende el éxito de Sikkim, pues Asia es la región que encabeza la producción orgánica. Perspectivas de futuro Es difícil ampliar la agroecología y producir alimentos orgánicos. “Para aprovechar los múltiples beneficios sostenibles de los enfoques agroecológicos, como un ambiente propicio, se necesitan políticas adaptadas, inversiones públicas, instituciones y prioridades de investigación”, indicó Semedo. “Pero eso todavía no es una realidad en la mayoría de los países”, observó. De hecho, la pobreza, la malnutrición, la distribución desigual de la riqueza, la disminución de la biodiversidad, el deterioro de los recursos naturales, como el suelo y el agua, y el cambio climático son importantes desafíos en muchos países. “Es fundamental ser orgánicos y que cada persona coma productos orgánicos porque de lo contrario estará consumiendo veneno y, básicamente, será escribir una receta de enfermedades crónicas”, alertó la especialista Vandana Shiva, integrante del WFC, en diálogo con IPS durante la ceremonia de premiación en la sede de la FAO, en Roma, en octubre. “Puede ser cáncer, así como problemas neurológicos”, apuntó. “El cultivo orgánico es la única solución viva al cambio climático. La agricultura química es gran responsable de las emisiones de gases de efecto invernadero, en cambio la agricultura orgánica capta el dióxido de carbono de la atmósfera y lo lleva al suelo”, añadió. Parece haber un gran consenso respecto de que el planeta debe avanzar hacia una forma más sostenible de vida, y ese es un motivo para ser optimistas. “Soy muy optimista respecto de los productos orgánicos porque creamos nuevas soluciones para el bienestar del clima y los animales, la sostenibilidad y el buen estado del suelo cada día”, indicó Holmbeck. “Los gobiernos comienzan a ver que las políticas que favorecen los productos orgánicos funcionan: es bueno para los agricultores, para los consumidores y para el planeta”, subrayó. Traducción: Verónica Firme Artículos relacionados

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Un vagón de tren en Compiègne

sab, 10/11/2018 - 13:46

Los representantes de las fuerzas aliadas y el Imperio alemán, antes de subir al vagón de tren estacionado en el bosque de Compiègne, a 70 kilómetros al noreste de París, donde firmaron el armisticio que representó el fin de la Primera Guerra Mundial, y cuyos efectos persisten 100 años después. Crédito: Dominio públicoPor Manuel ManonellesGINEBRA, Nov 10 2018 (IPS) ¿Qué nexo une la actual guerra civil en Siria, la política de austeridad impuesta por Alemania durante la última crisis económico-financiera o el conflicto árabe-israelí? Pues su origen, que radica en el mundo que nació hace 100 años, en un vagón de tren en Compiègne, al noreste de París. Y es que el 11 de noviembre de 1918 se firmaba, en ese vagón de tren, el armisticio entre las potencias aliadas y el Imperio alemán. Este hecho significaba de facto el fin de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), un conflicto que cambió el mundo, al que hoy todavía proyecta su sombra. Seguirían la Conferencia de Paz de París, los tratados de paz de Versalles, el de Sèvres y otros. El nacimiento de la Sociedad de Naciones, la política de “reparaciones” o la disolución de los Imperios austrohúngaro, alemán y otomano, y en parte del ruso. Hechos muchos de los que hoy, todavía, están presentes en la agenda política internacional y marcan la vida de millones de personas. Oriente medio, Kurdistán y Siria La disolución del Imperio otomano, por vía del tratado de Sèvres, de agosto de 1920, abrió una caja de Pandora que hoy todavía nos esforzamos para cerrar. Tres ejemplos: el conflicto palestino-israelí, la guerra civil en Siria y en el Kurdistán. Manuel Manonelles. Crédito: Cortesía del autor Empezamos por el último, el tratado mencionado preveía la celebración de un referéndum para decidir su futuro, un referéndum que nunca se llevó a cabo. El golpe de Estado de Kemal Atatürk en Turquía, la guerra que le siguió y el tratado de Lausana (1923) fueran la principal causa, pero la desunión entre los kurdos que podríamos llamar “pragmáticos” y los partidarios de un gran Kurdistán también influyó. Igualmente, el hecho de que Sèvres previera incluir dentro del territorio de un eventual Kurdistán libre la provincia petrolera de Mosul (que los británicos ambicionaban) ayudó a inclinar la balanza a favor de los intereses turcos. Otra desgraciada herencia es, en parte también, el actual conflicto civil en Siria. Es bien sabido que el origen de la guerra civil está vinculado a la eclosión de la primavera árabe, la resiliencia del régimen de Bashar al Asad, la infiltración de los grupos radicales de matriz yihadista, y los juegos de intereses regionales de muchas potencias. Pero parte del ensañamiento de la actual guerra es fruto de un Estado resultante del fin de la primera guerra mundial, hecho con tiralíneas que mezclaron y dividieron, sin pudor, grupos y colectivos étnicos y religiosos diversos para satisfacer, exclusivamente, los intereses coloniales franceses y británicos. Y todo en base a un acuerdo secreto franco-británico pactado durante la misma guerra, el acuerdo Sykes-Picot de 1916. Y la guinda de todos los conflictos, el conflicto árabe-israelí; cuyo origen muchos ven en la declaración Balfour (1917) anterior al fin de la Gran Guerra, pero asumida por la Conferencia de San Remo (1920), vinculada también a la Conferencia de Paz de París, en el marco de los complejos movimientos de las potencias y de influyentes grupos de poder en los momentos de redefinición de las fronteras del levante postotomano. Las herencias en política financiera En otro orden de cosas, uno de los principales elementos que definió también los tratados resultantes de la Conferencia de Paz de París, y en especial del Tratado de Versalles, fue la política de “reparaciones”, por la que los países perdedores de la guerra debían hacer frente al pago de elevadísimas sumas para indemnizar los aliados, los vencedores. Esta política, tan agresiva, provocó la dimisión de un joven economista de la delegación británica en la Conferencia de Paz, un tal John Keynes, que avisó de las consecuencias desestabilizadoras en el ámbito económico y financiero que esto podía tener. Y de hecho esta fue una de las principales causas de la crisis híperinflacionista alemana de los años 1920-1923, en la que una barra de pan llegó a costar billones de marcos alemanes. Es conocida la influencia de esta crisis en el descrédito de la República de Weimar y el consecuente ascenso del nazismo. Esta secuencia de hechos está en la base de la animadversión casi patológica de los economistas alemanes a la inflación. Desde el establecimiento de la República Federal de Alemania, la política económica y financiera oficial alemana ha estado siempre condicionada a un control estricto de la inflación: percibida y vivida como la madre de todos los males posibles e imaginables. Y esta fue la política que la canciller Angela Merkel impuso, no solo en Alemania sino también en Europa, durante la última crisis económica y financiera; una política restrictiva del gasto que alejara el supuesto peligro de una inflación que se pudiera desembocar… con las consecuentes políticas de austeridad y sus secuelas… Y todo esto, y más, comenzó en un vagón de tren en Compiègne, al noreste de París, este 11 de noviembre hace 100 años. Artículos relacionados

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África busca hacer de la agricultura una práctica atractiva

sex, 09/11/2018 - 13:13

Jóvenes agricultores y hermanos Prosper y Prince Chikwara utilizan técnicas de presión en su huerta, fuera de la ciudad de Bulawayo, Zimbabwe. Crédito: Busani Bafana/ IPS.Por Busani BafanaWAGENINGEN, Holanda, Nov 9 2018 (IPS) Nawsheen Hosenally estaba harta de escuchar en todas las conferencias que iba que la agricultura no resultaba atractiva para los jóvenes. Así que la joven de 29 años, recibida de sistemas de información y extensión agrícola, decidió hacer algo para remediar la situación. Fue así que ella, originaria de Mauritania, y su esposo, un periodista burkinabé, decidieron fundar Agribusiness TV, que se puede ver en su sitio web, donde hay vídeos cortos sobre jóvenes empresarios que hicieron carrera en la agricultura. “Nuestro eslogan es ‘ver para creer’. Las historias que muestran logros en la agricultura tienen un impacto mayor que, por ejemplo, solo leer una publicación que diga lo mismo. Lentamente, los jóvenes ven a la agricultura de otra forma”, explicó. África tiene 60 por ciento de las tierras cultivables del mundo, sin embargo el continente tiene dificultades para eliminar la pobreza y el hambre, pues la mayoría de sus pequeños agricultores son personas mayores con una menor productividad que antes. Por ello, muchos jóvenes con teléfonos móviles y aplicaciones móviles, como YouTube y Facebook, buscan revertir esa situación. La probabilidad de que la agricultura impulse la recuperación económica es enorme, como también lo son las dificultades de atraer a los jóvenes a un sector que emplea a más de 60 por ciento de la población africana. La población africana se duplicará a 2.500 millones de personas en los próximos 40 años, según proyecciones de especialistas. Una situación que ejercerá una gran presión sobre los gobiernos africanos, que tendrán que ofrecer más alimentos, energía, empleo, vivienda, salud y mejores estándares de vida para sus ciudadanos. La digitalización de la agricultura ofrece oportunidades para que los jóvenes empresarios creen modelos empresariales innovadores que aceleren la modernización del sector, explicó Michael Hailu, director del Centro Técnico para la Cooperación Rural y Agrícola, con sede en Holanda. “La gente joven puede identificarse al ver a otros haciendo algo porque se preguntan ‘¿por qué yo no?’”, observó Hosenally. “Al mostrar que los empresarios y agricultores pueden ser jóvenes y exitosos, se cambia la narrativa del sector”, explicó. Y cada vez son más los que visitan Agribusiness TV en busca de inspiración y consejos. El canal tambień tiene una aplicación para teléfonos, que alcanzó 500.000 visualizaciones en su primer año, en 2012, y en seis meses pasó a un millón, y en la actualidad ya son más de ocho millones, además de 180.000 seguidores en Facebook y casi 18.000 suscriptores en YouTube. “Lo pensamos para teléfonos móviles porque apuntábamos a los jóvenes”, explicó Hosenally. “Las estadísticas son realmente muy buenas y muestran que la audiencia no para de crecer, pero en términos de historias, vemos un mayor impacto en las respuestas que nos llegan”, apuntó. “El primer impacto es cuando alguien aparece en Internet. De repente, se vuelve una estrella en cuanto el video se publica. Algunos logran 100.000 visualizaciones en menos de 24 horas. Su visibilidad es lo que permite las interconexiones y otras oportunidades”, explicó Hosenally. Un criador de cerdos de Burkina Faso apareció en Agribusiness TV, diciendo que quería ampliar su negocio y plantar, pero que no tenía un tractor. Y un compatriota suyo en España vio el video y le donó uno. Ese es el impacto que queremos ver”, subrayó. Hosenally también creó una tienda que vende productos con valor agregado para jóvenes y mujeres en Burkina Faso a través de una página de Facebook. Más de 1.300 millones de personas trabajan en la agricultura en el mundo, uno de los mayores empleadores del mundo y fuente clave de ingresos, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Modelos agrícolas En Ghana, los jóvenes no aprecian la agricultura porque solo ven a agricultores mayores y pobres que apenas llegan a fin de mes, observó Michael Ocansey, especialista en computación y fundador de AgrocCenta, una plataforma en línea que vincula a pequeños agricultores con  grandes organizaciones agrícolas en ese país. “Muchos jóvenes dejan sus comunidades agrícolas para irse a las ciudades en busca de unas ilusorias pasturas más verdes”, observó. “En AgroCenta cambiamos eso mejorando la situación económica de los pequeños agricultores, y haciendo más atractiva la agricultura para las generaciones más jóvenes”, añadió. Por su parte, Lilian Mabonga, directora de programa de la Fundación Ustadi, con sede en Kenia, coincidió: “Muchos jóvenes no ven a la agricultura con buenos ojos, suele ser algo que haces cuando te jubilas”. “Los jóvenes son mayoría en mi país, y la agricultura emplea a más de 40 por ciento de ellos y es responsable de 26 por ciento del producto interno bruto, a la vez que es el medio de vida de más de 80 por ciento de la población”, precisó. Barreras para jóvenes empresarios A los jóvenes les puede resultar difícil planificar su futuro en la agricultura. Muchos no tienen acceso a tierras ni a infraestructura, y no tiene capacidades ni conocimientos, así como poca información sobre mercados y finanzas. El mercado de la agroindustria africana ascendería a un billón (millón de millones) de dólares para 2030, según el Banco de Desarrollo Africano. El dinero cuesta La noción de que se puede hacer dinero gracias a la agricultura debe acompañarse de avisos que indiquen que requiere trabajar duro, apuntó Lawrence Afere, de 35 años, fundador de Springboard, una red de productores y empresarios rurales del estado de Ondo, en Nigeria. “Cuando proyectamos una agricultura económicamente viable para los jóvenes, debemos decirles que es un proceso en el que tendrán que ensuciarse las manos”, subrayó Afere, cuyo programa trabaja con 3.000 miembros en los seis estados de Nigeria, cultivando plátanos, frijoles y arroz. Springboard ofrece insumos y capacitación, y compra la producción para procesarla y darle valor agregado. Además, la FAO tiene el programa Empleo para Jóvenes, que ayuda a combatir la pobreza desarrollando capacidades técnicas para la agricultura En Guinea Bissau, la agencia promovió la acuicultura, para que los jóvenes interesados pudieran iniciar proyectos de cultivo de peces. Capacidades, políticas efectivas y un ambiente propicio son fundamentales para contruir agroempresarios exitosos, sostuvo Tony Nsanganira, especialista en empleo juvenil de la oficina de la FAO en Ghana. Empresarios también necesitan formación La solución al enorme desafío que supone el desempleo juvenil no puede basarse en crear empresarios, según estudios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD). En las próximas dos décadas, 440 millones de jóvenes de África subsahariana ingresarán al mercado laboral, según el Banco Mundial y el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA). La mayoría de los jóvenes en África subsahariana no tienen formación ni capacidades, y la mayoría vive en zonas rurales, indicó Ji-Yeun Rim, director de proyecto del Centro de Desarrollo de la OCDE, con sede en París. “Pero los jóvenes de zonas rurales tienen grandes expectativas, y no quieren dedicarse a la agricultura”, observó Rim a IPS. El último estudio de la OCDE sobre las aspiraciones de jóvenes de zonas rurales en los países en desarrollo concluyó que 76 por ciento de los consultados buscan empleos muy calificados, pero en realidad, solo 13 por ciento tienen esos trabajos. En los últimos cuatro años, Rim coordinó un proyecto de inclusión de jóvenes, ayudando a los gobiernos de nueve países en desarrollo de África, Asia y América Latina a mejorar sus políticas para ese sector de la población. Traducción: Verónica Firme Artículos relacionados

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Reiniciar el capitalismo en Brasil, la meta del nuevo gobierno

sex, 09/11/2018 - 11:35

El presidente electo Jair Bolsonaro y el juez Sergio Moro, designado como el próximo ministro de Justicia y Seguridad Pública, durante una visita en Brasilia al Superior Tribunal de Justicia, una de las cortes centrales de Brasil. Ese nombramiento ha intensificado la polémica sobre las actuaciones del juez contra la corrupción. Crédito: José Cruz/Agência Brasil-Fotos PúblicasPor Mario OsavaRÍO DE JANEIRO, Nov 9 2018 (IPS) Abolir el Ministerio del Trabajo, una de las decisiones anunciadas por el presidente electo, el ultraderechista Jair Bolsonaro, explicita los rumbos de su gobierno en el intento de ajustar Brasil a las tendencias actuales del capitalismo, aun con propuestas regresivas. Refleja la devaluación del trabajo por tecnologías que eliminan trabajadores o los atomizan, tanto en la industria como en la agricultura en todo el mundo, y que se acentuó con la llamada cuarta revolución industrial, además de la globalización comercial. En la formación del nuevo gobierno brasileño, que se pretende tenga entre 15 y 17 ministros, contra los 29 actuales, lo más fácil es sacrificar el del Trabajo. Bolsonaro ya tuvo que retroceder en la anunciada extinción del Ministerio de Medio Ambiente, cuyas funciones serian incorporadas a la cartera de Agricultura.La extrema derecha victoriosa en Brasil se distingue de otras que se extienden por el mundo por su repentino ascenso y la falta de organicidad, además de carecer de un partido fuerte, y por eso depende del éxito de su gobierno para consolidarse. Se rindió a las presiones de ambientalistas y principalmente de las grandes empresas agrícolas, temerosas de perder exportaciones, ante la reacción de mercados que rechazan productos vinculados, por ejemplo, a la deforestación. La fuerza creciente que tienen temas ambientales, en contraste con los laborales y sindicales, forzó también otra marcha atrás. Brasil no dejará el Acuerdo de París sobre cambio climático suscrito en 2015, prometió Bolsonaro, días después de amenazar con la salida, como ya hizo el presidente estadounidense Donald Trump. La composición del gobierno que tomará posesión el 1 de enero avanza por un camino de anuncios encontrados, desnudando la acción improvisada de protagonistas que no tienen experiencia anterior en la gestión pública, como el mismo Bolsonaro y el designado como superministro de Economía, Paulo Guedes. Se trata también de aclarar orientaciones y políticas que no fueron debatidas durante la campaña electoral, en que predominaron ataques personales, en busca de la llamada “desconstrucción” del adversario. Bolsonaro, cuya historia de agresividad alimentó brotes de violencia por parte de sus adeptos y el miedo a que la democracia esté amenazada, moderó su discurso tras su triunfo en los comicios del 28 de octubre, prometiendo cumplir la Constitución como “único norte” y “gobernar para todos”. Ese proceso de idas y venidas matizó la euforia del mercado financiero, ante el ascenso de la extrema derecha y permite vislumbrar que corrientes asumen de hecho el poder en la coalición informal, diversa y a veces contradictoria que sustenta a Bolsonaro. Se trata de una amalgama de grupos militares, religiosos, empresarios, el llamado agronegocio y las clases medias. Privatizar todo lo que sea posible, reducir el tamaño del Estado, liberar las empresas de trabas tributarias, ambientales y del derecho laboral son las políticas anunciadas por Guedes, economista posgraduado en la Universidad Chicago donde adhirió a la corriente “monetarista” de Milton Friedman (1912-2006), inspirador del llamado neoliberalismo. Jair Bolsonaro, por primera vez en Brasilia como presidente electo, en un encuentro con el mandatario saliente Michel Temer, el 7 de noviembre, con el objetivo de concertar el proceso de transición hasta que asuma el nuevo gobernante, el 1 de enero. Crédito: Rogério Melo/PR-Fotos Públicas El rechazo a esa política económica, parcialmente adoptada en los años 90, había sido decisivo en las elecciones presidenciales de 2002 a 2014, cuando triunfaron candidatos del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), estatistas y duros críticos del neoliberalismo. La popularidad del PT, basada en programas sociales y desarrollistas, se derrumbó ante los escándalos de corrupción que llevaron a la cárcel varios de sus dirigentes, incluido el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011), y la recesión económica atribuida a su sucesora Dilma Rousseff, destituida por el legislativo Congreso bicameral en agosto de 2016. Ahora, por alternancia, le toca el turno a los neoliberales en este país de 208 millones de habitantes, con una expresión mucho más radical que la de los gobernantes moderados de los años 90. Atacar al PT, como responsable de “la peor crisis económica” y de la corrupción que pudrió todo el sistema político brasileño, fue un arma decisiva de Bolsonaro, un gris diputado desde hace 27 años, cuya repentina popularidad arrastró al poder decenas de diputados y varios gobernadores de estado, hasta ahora desconocidos para los brasileños. Su base electoral incluye sectores que discrepan del liberalismo económico, como militares nacionalistas y personas en situación de pobreza, dependientes de programas estatales. El mismo Bolsonaro, en su pasado de diputado nacionalista, votó contra las privatizaciones y la apertura comercial. Su acercamiento al protestantismo, especialmente las iglesias pentecostales, en una de las cuales se hizo bautizar espectacularmente en el río Jordán, en Israel, en 2016, le permitió articular con cierta coherencia el apoyo de distintos sectores y corrientes en una idea de impulsar el reinicio del capitalismo brasileño. Es curioso oír a sus adeptos que su lucha es contra el comunismo, identificándolo en los gobiernos del PT e incluso el anterior, encabezado por el centrista Partido de la Socialdemocracia Brasileña, acusado de neoliberal por los petistas. Los pentecostales, más conocidos como evangélicos en Brasil, aglutinan confesiones a las que adhieren más de 30 por ciento de los brasileños y aumentan rápidamente en desmedro de los católicos, según encuestas especializadas. Especialmente los llamados neopentecostales practican una agresiva formación de nuevos emprendedores, en una prédica por un esfuerzo individual de enriquecimiento. Es la “teología de la prosperidad”, según la periodista francomarroquí Lamia Oualalou en su libro “Jesús te ama”, un reportaje sobre la expansión religiosa y política de esas iglesias. No se puede olvidar el papel de la religión en países más desarrollados, constatado por el sociólogo Max Weber en su obra “La ética protestante y el espíritu del capitalismo”, hace poco más de un siglo. Los evangélicos representaron así una catapulta para la candidatura que Bolsonaro construyó desde 2014, no solo por su apoyo masivo en las calles, redes sociales de comunicación y templos, sino porque canalizaron hacia él 70 por ciento de sus votos. Además sirvieron para promover la convergencia de distintos sectores, divididos por intereses dispares, en el respaldo activo al excapitán del Ejército. Es lo que permitió neutralizar resistencias, generadas principalmente por las violentas declaraciones de Bolsonaro como diputado y candidato presidencial contra principios democráticos, las mujeres, negros, indígenas o la comunidad homosexual. Otro superministro ya designado parece confirmar el discurso con que Bolsonaro trató de afirmarse como el más decidido combatiente de la corrupción y de la criminalidad, prometiendo su dura represión y la entrega de armas a la población. El ministro de Justicia, que incorporará la seguridad pública a sus tareas, será el juez Sergio Moro, famoso por coordinar desde 2014 los procesos que enjuiciaron centenares de políticos, encarcelando decenas, incluyendo al expresidente Lula,  por corrupción, lavado de dinero y organización criminal. Es una apuesta que fortalece el nuevo gobierno, por lo menos en su inicio, aunque amplió las dudas sobre la imparcialidad del juez, en los procesos contra Lula, ya que apuró las investigaciones y el juicio que condenó el exmandatario y lo confinó en la cárcel desde abril, impidiendo su candidatura presidencial, hasta entonces la favorita según las encuestas. La extrema derecha victoriosa en Brasil se distingue de otras que se extienden por el mundo por su repentino ascenso y la falta de organicidad, además de carecer de un partido fuerte, y por eso depende del éxito de su gobierno para consolidarse. Bolsonaro solo se afilió al Partido Social Liberal en mayo de 2018 para poder postularse, el octavo por el que ha transitado durante su carrera. Su “populismo de derecha” es usual en países de sociedades más homogéneas, no en un país de tanta desigualdad como Brasil, más propicio a populismos de izquierda, destacó Anna Grzymala-Busse, profesora de política en la estadounidense Universidad de Stanford, en una entrevista al diario Folha de São Paulo el 29 de octubre. Edición: Estrella Gutiérrez Artículos relacionados

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Solo actuando juntos podemos frenar el alza de la malnutrición

qui, 08/11/2018 - 16:33

Una mujer elabora tortillas en una cocina a leña, en su precaria vivienda en San Lorenzo, el sureño estado mexicano de Chiapas. En América Latina 8,4 por ciento de las mujeres viven en inseguridad alimentaria severa frente a 6,9 por ciento de los hombres. Crédito: FAOPor Julio Berdegué, Carissa F. Etienne, Marita Perceval, y Miguel BarretoSANTIAGO, Nov 8 2018 (IPS) El número de personas con hambre aumentó por tercer año consecutivo en América Latina y el Caribe. Ha superado los 39 millones de personas. Además, casi uno de cada cuatro adultos es obeso, mientras que el sobrepeso afecta a 250 millones. Más que la población completa de Brasil. Por esto, por primera vez cuatro agencias del sistema de Naciones Unidas –FAO, OPS/OMS, Unicef y PMA (WFP, en inglés)– nos hemos unido para publicar el Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional de América Latina y el Caribe 2018. La edición de este año se centra en la desigualdad, un tema fundamental para la región. La desigualdad contribuye al hambre y a las distintas formas de malnutrición. En América Latina 8,4 por ciento de las mujeres se encuentran en situación de inseguridad alimentaria severa, en comparación con 6,9 por ciento de los hombres. En 10 países, el 20 por ciento de los niños y niñas más pobres sufren tres veces más desnutrición crónica que el 20 por ciento más rico. Las poblaciones indígenas sufren mayor inseguridad alimentaria que las no indígenas, y las poblaciones rurales tienen mayores índices de pobreza que las urbanas. Sin encarar la desigualdad en la seguridad alimentaria y en la nutrición, no podremos cumplir el compromiso que hemos adoptado de no dejar a nadie atrás, establecido en la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030. Es necesario entender por qué la desnutrición, la carencia de micronutrientes, el sobrepeso y la obesidad afectan más a las personas de menores ingresos, a las mujeres, a los indígenas, a los afrodescendientes y a las familias rurales. Sobre todo, debemos actuar de manera diferenciada para asegurar que estos grupos sociales y las poblaciones de los territorios rezagados también puedan cumplir su derecho a la alimentación. Las cuatro agencias y programas que hemos producido juntas el Panorama de este año estamos convencidas que es perfectamente posible transformar los sistemas alimentarios para garantizar una mejor alimentación para todas las personas, de forma más sostenible y adaptada al cambio climático. Hoy entendemos que necesitamos acciones en la producción, el comercio internacional, el procesamiento y la comercialización de productos para disponer de alimentos saludables. Podemos trabajar para mejorar los entornos, de manera tal que faciliten el acceso a alimentos sanos, y fomentar prácticas que ayuden a las personas a tomar decisiones de consumo más informadas y responsables. Es posible cambiar el rumbo actual de la región para volver a acelerar el progreso hacia la meta de erradicar el hambre y todas las formas de malnutrición del Objetivo de Desarrollo Sostenible 2. Para ello, lo que más necesitamos es recuperar un mayor compromiso político con la erradicación del hambre y todas las formas de malnutrición. Algunos gobiernos ya están poniendo en práctica una nueva generación de políticas para atender las especificidades de los grupos más rezagados. También se están aplicando, por primera vez, políticas públicas innovadoras para reducir el sobrepeso y la obesidad. Para que están políticas sean exitosas, necesitamos la participación de todos los actores sociales. Juntos debemos pensar en formas de actuar más responsables con la sociedad y con el ambiente, desde los productores hasta los consumidores. Juntos podemos construir sistemas alimentarios que aseguren la alimentación adecuada en el presente y en el futuro. Juntos podemos garanticen una vida saludable para todas las personas y convertirnos en la generación hambre cero. El artículo Solo actuando juntos podemos frenar el alza de la malnutrición fue publicado originalmente en IPS Agencia de Noticias.

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El cólera podría regresar en todo el mundo

qui, 08/11/2018 - 13:11

Las tiendas de campaña instaladas en el hospital de Alsabeen, en Saná, Yemen, con el fin de detectar el cólera. Crédito: Cortesía.Por Anna KucirkovaTEXAS, Nov 8 2018 (IPS) Los brotes de cólera a lo largo de la historia han dejado a cientos de miles de personas muertas o más. En la actualidad, no se sabe mucho al respecto porque básicamente es una enfermedad que se había erradicado en Occidente. Pero eso podría cambiar debido a varios factores que favorecen su propagación a escala mundial. El último brote de cólera en Estados Unidos fue en el siglo XIX, luego se logró erradicar gracias al tratamiento del agua para consumo y de las aguas residuales, gracias a lo cual se evitó la propagación a través del líquido vital. Pero ahora el cólera resurge en distintas partes del mundo y puede causar muchas más muertes debido a varios factores. El cólera se contagia por alimentos o bebidas contaminadas con la bacteria causante de la enfermedad. Y debido a que se transmite a través del agua, en algunos lugares de Occidente, la gente se contagia por productos marinos contaminados. En los países en desarrollo, la gente toma agua de los ríos, donde otras personas se bañan y defecan, favoreciendo así su propagación. Por eso la Organización Mundial de la Salud (OMS) registró unos 150.000 casos al año. El cólera sigue siendo común en lugares con malos sistemas de saneamiento o donde, directamente, no hay. Eso hace que en muchos países de África, América Latina y Asia meridional sea una enfermedad endémica. En los países tropicales donde no hay suficiente frío como para matar a la bacteria, sumado al agua subterránea insalubre que se mezcla con la potable también favorecen la propagación de la enfermedad de un paciente a toda la comunidad. El entorno impide la erradicación total de la bacteria, por lo que se suele encontrar en ambientes hacinados. Las tormentas y las inundaciones pueden interferir con los sistemas de suministros de agua, al mezclar el agua contaminada con la potable. La enfermedad también resurge en zonas de guerra y campamentos de refugiados hacinados, en los que no se puede mantener la pureza del agua. La falta de higiene allí contribuye a su propagación. Ese es el caso de Yemen y Siria, golpeados por guerras civiles, los peores ejemplos de esta situación. Y el brote de cólera en Haití muestra que el cólera puede volver con todo después de desastre naturales, que interfieren con la distribución de agua. Pero también la globalización, favorece el contagio. En Haití, la epidemia se disparó por la presencia de soldados de las fuerzas de paz de la Organización de las Naciones Unidas, quienes llevaron la bacteria desde Nepal, tras lo cual, la falta de higiene hizo que se propagara con gran rapidez. Ese brote dejó 10.000 personas muertas o cientos de miles más infectadas. Un país que ya tiene dificultades debido a su infraestructura muy deteriorada tiene, además, que hacerse cargo de un brote de cólera. Es un golpe duro, pues ese país se esforzó durante años para erradicar la enfermedad. Las infecciones y las muertes fueron peores debido a la fragilidad del sistema médico, que se vio superado por el desastre. En los países que están en esa misma situación, es muy difícil hacer frente al peso que significa una epidemia de cólera, que se propaga rápido y mata a muchas más personas que en un lugar mejor preparado y con más más recursos. Bangladesh también tiene cólera endémica, y la solución que encontró fue vacunar contra la enfermedad. Por su parte, Vietnam también creó un programa de indemnización para evitar que los humanos fueran vectores de la enfermedad. La globalización puede llevar el cólera a países que la habían erradicado hace tanto tiempo que los médicos no saben cómo tratarla bien, lo que puede agravar la situación al punto que sea difícil de contener. A las pocas horas de aparecidos los síntomas, los pacientes pueden perder tanto líquido que terminan postrados, y eso aumenta de forma drástica el riesgo de transmisión. Esas primeras horas son fundamentales para suministrar a la persona una mezcla de fluidos y antibióticos y evitar una deshidratación grave. Sin un buen diagnóstico desde el comienzo, el paciente puede morir en dos o tres días. En los países tropicales la falta de infraestructura de agua y saneamiento de calidad, el suelo y las aguas subterráneas no tratadas contienen bacterias de cólera que pueden contaminar las fuentes de agua de las que se extrae el recurso para distribuir a la población. El brote empeora si las personas enfermas propagan la bacteria a través de fluidos corporales a quienes sí tienen acceso al agua potable. Y debido a los viajes, los pacientes se trasladan y aumenta la velocidad de propagación a través de nuevos vectores. El brote de ébola en la ciudad estadounidenses de Dallas, en Texas, se originó en un hombre que a sabiendas de que estaba infectado, se tomó un vuelo a ese estado para visitar a su familia, que hacía 10 años que no veía, y con la esperanza de atenderse en algún hospital de Estados Unidos, con muchos más recursos. Y así, periódicamente, el cólera se propaga a nuevos lugares, por lo que en algunas ciudades se hacen controles en los puestos de ingreso. Además, las ciudades hacinadas siempre son un entorno favorable para la rápida propagación de la enfermedad, lo que deja muchas víctimas. Una epidemia de cólera en Londres hace dos siglos dejaba decenas de miles de personas muertas en una ciudad de quizá un millón de habitantes. Pero en los países en desarrollo, donde las ciudades pueden tener entre cinco y 15 millones de habitantes, muchas de las cuales residen en asentamientos irregulares, el cólera podría llegar a dejar un millón de personas muertas o más. Y la migración del campo a la ciudad, también supone un riesgo en casos de epidemias. Gracias a nuestra comprensión de la transmisión de la enfermedad, el tratamiento funciona y el impacto del cólera no es tan catastrófico como antes. Pero en algunos sitios, donde la medicina occidental choca con prácticas tradicionales, pueden haber dificultades para frenar una epidemia. Traducción: Verónica Firme Artículos relacionados

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¡Alarma! Por tercer año suben hambre y obesidad en América Latina

qua, 07/11/2018 - 17:25

Julio Berdegué, representante de la FAO para América Latina y el Caribe, durante la presentación en Santiago de Chile del Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional 2018 de la región, con malas noticias por el incremento del hambre, la desnutrición, el sobrepeso y la obesidad por tercer año consecutivo. Crédito: Orlando Milesi/IPSPor Orlando MilesiSANTIAGO, Nov 7 2018 (IPS) “Por tercer año consecutivo hay malas noticias” para América Latina y el Caribe, donde aumentaron las cifras del hambre y “esta afecta a 39,3 millones de personas”, 6,1 por ciento de su población, resumió con pesadumbre este miércoles 7 Julio Berdegué,  representante regional de la FAO. Berdegué presentó en la sede regional del organismo en Santiago las conclusiones del Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional 2018, que trae más malas noticias: también crecieron la desnutrición y la obesidad, en una situación vinculada íntimamente con la persistencia de la desigualdad en los países de la región. El documento fue elaborado conjuntamente por la división regional de cuatro agencias de la ONU: la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).“No hay ninguna razón material o científica que justifique el hambre. Completamos cinco años sin progreso y tres en retroceso.  Hacemos un llamado de alerta a los gobiernos y a las sociedades”: Julio Berdegué. Las cuatro organizaciones llamaron a los gobiernos de la región a aplicar políticas públicas que combatan la desigualdad y promuevan sistemas alimentarios saludables y sostenibles. “No hay ninguna razón material o científica que justifique el hambre. Completamos cinco años sin progreso y tres en retroceso.  Hacemos un llamado de alerta a los gobiernos y a las sociedades”, subrayó Berdegué durante la presentación. El representante regional destacó el caso de Colombia donde  “la paz empieza a dar dividendos en la erradicación del hambre”, al referir los efectos positivos de los acuerdos alcanzados entre el gobierno y la guerrilla en 2016. En otro extremo aparece Venezuela que paso a ser uno de los países con mayor número de personas que padecen hambre: 3,7 millones de personas que son el 11,7 por ciento de su población. Desde 2014, Argentina, Bolivia y Venezuela incrementaron el número de personas subalimentadas. La mayor súbida ocurrió en Venezuela con un aumento de 600.000 personas, tan solo entre los trienios 2014-2016 y 2015-2017, revela el Panorama. Otros países muy afectados por el hambre son Haití, con cinco millones de personas, equivalentes a 45,7 por ciento de su población, y México con 4,8 millones, que representan 3,8 por ciento de su población. Sin embargo, tanto en Haití como en México el hambre se redujo en los últimos tres años. Igual en Colombia y en República Dominicana. Estos son los únicos cuatro países de la región que lograron una reducción desde el 2014. “Si Haití lo puede hacer (reducir el hambre), todos los demás países pueden“, dijo enfático Berdegué. Según el Panorama, la velocidad del hambre en la región aumentó porque entre 2015 y 2016 el número de subalimentados creció en 200.000, pero entre 2016 y 2017, se incrementó en el doble: 400.000 personas. Para Berdegué, los números son dramáticos porque “no se trata de estar más cerca de la meta de hambre cero (para 2030). El objetivo no es unas pocas personas menos con hambre”, quien destacó que esta es una región productora y exportadora de alimentos, donde “no falta comida, lo que falta es dinero para comprarla”. Agregó que la inseguridad alimentaria grave afecta a 47,1 millones de latinoamericanos y caribeños y “lo peor es que  la mayor parte de ellos viven en Sudamérica, la zona más rica de la región. ¿Cómo es posible que 62 por ciento del problema del hambre esté en Sudamérica?, se preguntó. El documento establece un estrecho vínculo entre desigualdad económica y social y los mayores niveles de hambre, obesidad y malnutrición de las poblaciones. Cinco millones de niños padecen hambre “y el problema grave es que  ellos corresponden a los quintiles más pobres y viven una condena a una vida muy limitada”, dijo Berdegué. Precisó que las cuatro agencias de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) establecieron una correlación del hambre con la pertenencia a algunas etnias. “En Perú,  25 por ciento de los niños quechuas y 23 por ciento de los aymaras sufren desnutrición crónica, mientras que esta a nivel nacional es de 16 por ciento”, ejemplificó. Simultáneamente, cada año aumentan en 3,6 millones las personas obesas y hoy uno de cada cuatro adultos de la región es obeso. Unos 250 millones viven con sobrepeso, 60 por ciento de la población regional. El sobrepeso afecta a 3,9 millones de niños y niñas menores de cinco años, cifra que supera el promedio mundial de 5,6 por ciento, indica el informe. “Es una epidemia desbocada y fuera de control. Nunca hemos comido tan mal. Hay que cambiar el eje hacia una alimentación saludable y nutritiva”, subrayó Berdegué. Agregó que 18 países de la región producen frutas y verduras, pero las exportan. “Es indispensable regular las grasas y sales de los alimentos. Hay mucha gente a la cual no le alcanza el dinero para comer saludable. Los currículos escolares deben incluir la alimentación sana y saludable”, enumeró Berdegué al plantear las soluciones posibles para afrontar la epidemía. Carissa F. Etienne, directora de la OPS, aseveró que “aunque la desnutrición persiste en la región, en particular en poblaciones vulnerables, también se suman la obesidad y el sobrepeso que afectan de manera particular a esos grupos”. “Es necesario un enfoque multisectorial, que va desde asegurar el acceso a alimentos balanceados y saludables hasta abordar otros factores sociales que también impactan sobre estas formas de malnutrición, como el acceso a la educación, el agua y saneamiento y los servicios de salud”, indicó en una conexión desde su sede en Washington. A su juicio, “debemos avanzar en el acceso a la salud universal para que todas las personas puedan recibir la atención y medidas de prevención que necesitan por temas de malnutrición y sus consecuencias a largo plazo”. El Panorama resume que el hambre, la desnutrición, la carencia de micronutrientes, el sobrepeso y la obesidad afectan más a las personas de menores ingresos, a las mujeres, a los indígenas, a los afrodescendientes y a las familias rurales de la región. En América Latina  8,4 por ciento de las mujeres viven en inseguridad alimentaria severa, en comparación con el 6,9 por ciento de los hombres y las poblaciones indígenas sufren mayor inseguridad alimentaria que las no indígenas. En 10 de sus países,  20 por ciento de los niños y niñas más pobres sufren tres veces más la desnutrición crónica que el 20 por ciento más rico. Según el Panorama, una de las principales causas del alza de la malnutrición en los grupos de población especialmente vulnerables son los cambios que han sufrido los sistemas alimentarios de la región y el ciclo de los alimentos desde su producción hasta su consumo. Los mayores efectos se producen en los sectores más excluidos que, si bien han aumentado su consumo de alimentos saludables como leche y carne, muchas veces deben optar por productos con alto contenido en grasa, azúcar y sal, porque tienen menor costo. En cuanto a la división por género, el Panorama indica que 19 millones de mujeres sufren inseguridad alimentaria severa, en comparación con 15 millones de hombres. En todos los países, la tasa de obesidad de las mujeres adultas es mayor a la de los hombres; en 19 de ellos, la tasa de obesidad femenina es al menos 10 puntos porcentuales superior a la de los hombres. “La equidad de género es un valioso instrumento de política para reducir desigualdades. Necesitamos fortalecerla en la práctica, lo cual involucra promover la igualdad en el acceso y control de los recursos del hogar, así como en las decisiones para empoderar a las mujeres en desigualdad”, dijo Miguel Barreto, director regional del PMA, desde Ciudad de Panamá. Edición: Estrella Gutiérrez Artículos relacionados

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La erosión podría partir en dos la isla caribeña de Mayreau

qua, 07/11/2018 - 13:18

Del otro lado de la bahía de Windward Carenage Bay está la bahía de Salt Whistle, sobre el Caribe. La famosa playa atrae visitantes a Mayreau, que depende del turismo, fundamental para su economía. Crédito: Kenton X. Chance/IPSPor Kenton X. ChanceKINGSTON, Nov 7 2018 (IPS) De niño, Filius “Philman” Ollivierre recuerda que en la isla de Mayreau, hace 40 años, había una franja de tierra de unos 21 metros de ancho, con el mar a ambos lados, que hacía que el resto de esa isla de San Vicente y las Granadinas, de poco menos de 40 kilómetros cuadrados, fuera una sola con la montaña Carbuit. Pero tras años de erosión marina, él y otras 300 personas se encuentran frente a la posibilidad de que el mar divida la isla en dos y destruya la famosa bahía de Salt Whistle . En la parte más ancha, la porción de tierra que separa a las plácidas aguas del Caribe, en la bahía de Salt Whistle, del agitado océano Atlántico, en la bahía de Carenage, actualmente tiene unos seis metros. “El nivel del mar sube debido al cambio climático. Está a la vista, y no es solo en esta área”, comentó Ollivierre en diálogo con IPS. El pedazo de tierra cerca de la bahía de Salt Whistle supo tener un huerto de exuberantes árboles de uva de playa. “La erosión del mar se llevó las raíces y con ellas, la planta ya no pudo sobrevivir y se secó”, explicó Ollivierre. “En el lecho marino en la zona, no hay corales, solo musgo. No hay nada más”, acotó. Si desaparece la tierra que queda entre las bahías, el número de islas, islotes y cayos de San Vicente y las Granadinas pasará de 32 a 33. Pero podría ser devastador para la bahía de Salt Whistle, que la agencia de viajes canadiense Flight Network ubicó en el lugar 16, entre las 1.800 mejores playas del mundo, en noviembre de 2017. Gran parte de la economía de Mayreau gira entorno a la venta de camisetas y ropa de playa a los turistas. Si la playa está en peligro, ya no resultarán tan atractivas, lo que impactará en su economía. “Mi temor es que si se rompe el lado por el barlovento hacia el otro lado, podría erosionar toda el área. Todo es arena y no hay tanta separando ambos lados, por lo que tenemos que ser cuidadosos y tomar las medidas necesarias para evitar que eso ocurra”, indicó Ollivierre. El operador de viajes Captain Wayne Halbich, que organiza paseos en las islas de San Vicente y las Granadinas desde hace casi tres décadas, comparte la misma preocupación. “Es un problema grave, eso es lo que siempre le digo a la gente”, comentó. “Vemos señales concretas del recalentamiento global. También del hecho de que los corales se mueren, porque no pueden producir arena, y la que se pierde, no vuelve. Esa es la otra historia”, comentó. Y a menos que se haga algo rápido, la llegada de un ciclón, ahora más intensos y frecuentes en el Caribe, podría ser lo peor que le pase a Mayreau. “Si este año tenemos una tormenta, se separarán”, aseguró Halbick a IPS, al expresar su miedo a que Mayreau se separe y pierda su famosa bahía de Salt Whistle. La situación de Mayreau fue objeto de debate en la asamblea nacional en la capital de San Vicente y las Granadinas, donde el legislador Terrance Ollivierre, preguntó al primer ministro Ralph Gonsalves qué se puede hacer con rapidez para remediar la situación. Gonsalves comentó que numerosos expertos realizaron sugerencias técnicas como poner rápidamente piedras en la playa de Windward Carenage, como medida de mitigación. “Pero se necesita mucho más que eso y será un proyecto mayor”, precisó, refiriéndose al trabajo que realiza con una empresa que podría tomar algunas medidas paliativas. “Cuando hablamos de cambio climático y alguna gente lo niega, y muchos de nuestros propios habitantes se burlan, y cuando nuestro pueblo no está lo suficientemente alerta y no han respetado las uvas de playa ni el árbol de la muerte ni manglares ni cocoteros y ni siquiera la arena, pagamos por ello”, indicó. El primer ministro dijo a los legisladores que algunas personas sugirieron no hacer nada en Mayreau y que el mar volverá a llevar la tierra siguiendo el curso natural de las cosas. “No es un enfoque científico. Tenemos una dificultad y tratamos de ayudar”, acotó. Uno de los legisladores que denunció la situación, comentó que alguna gente sugirió lo mismo para la playa Big Sand, en la isla Union, parte de las Granadinas. Y la población todavía espera que el mar devuelva la arena de la otrora famosa playa, que se redujo de unos 15 metros a menos de tres. Entre las personas que se movilizan por esa causa, se destaca Orisha Joseph y su organización Granadinas Sostenibles, desde hace un año dedicada a recuperar el mayor bosque de manglares y una laguna, en Ashton, en la isla Unión. El trabajo creará brechas en áreas estratégicas de puertos deportivos para que el agua circule en el área, casi estancada en los últimos 20 años. En el marco del proyecto, la organización plantó 500 manglares en la isla Unión. “Donde sea que tenga esos manglares, no habrá erosión porque las raíces ayudan filtrar el sedimento y romper la energía de las olas, como en 70 por ciento”, explicó Joseph. “Entonces, hay una primera línea de defensa, las praderas submarinas, luego vienen los arrecifes de coral y, por último, los manglares. Para cuando se siente el impacto fuerte, hay muchas zonas de contención para  frenarlo”, añadió. “A medida que avanzamos hacia la economía azul, necesitamos ver cómo las oenegés pueden trabajar con el gobierno y que todo el mundo sepa que no debemos estar en lados enfrentados”, indicó, al explicar que las autoridades deben insistir en que no se construya a menos de 40 metros de la costa. “En el ambiente, todo está ahí por una razón particular y tenemos que tener cuidado”, añadió. Por ejemplo, comentó que hay un viñedo que crece en la arena de algunas playas y la gente saca las plantas para tener más playa. “Pero cuando sacan lo que permite que la arena se quede, entonces se genera un gran problema”, explicó Joseph. “Tenemos el problema de que la gente corta los manglares solo porque quieren estar contra la playa, sin comprender que la vegetación está ahí por una razón”, insistió. Traducción: Verónica Firme Artículos relacionados

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