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Atualizado: 43 minutos 41 segundos atrás

La represión aleja, por ahora, solución política de la crisis en Venezuela

ter, 26/02/2019 - 16:49

Un joven herido por una bala durante las protestas en Santa Elena de Uairén, es transportado en una motocicleta por otros jóvenes, durante las protestas después que se impidió el sábado 23 el ingreso de ayuda de alimentos y medicinas desde la cercana frontera de Brasil, a más de 1.260 kilómetros al sureste de Caracas. Crédito: Cortesía de pobladores de Santa Elena de Uairén

Por Humberto Márquez
CARACAS, Feb 26 2019 (IPS)

La violenta represión que impidió traspasar las fronteras de Venezuela con ayuda en alimentos y medicinas, con un saldo preliminar de cuatro muertos y 58 heridos de bala, aleja soluciones a la mayor crisis política que se vive en América Latina, aunque en su búsqueda 10 países del hemisferio aumentan la presión y a la vez descartan el uso de la fuerza.

Pero para Estados Unidos “todas las opciones están sobre la mesa”, incluida el uso de la fuerza militar, según dijo el presidente Donald Trump y recordó su vicepresidente, Mike Pence, a los 10 gobiernos del Grupo de Lima reunidos el lunes 25  en Bogotá para tratar el tema de Venezuela.

Los vecinos de Venezuela “no quieren guerra pero siguen batallando por una solución política que implique la salida (del poder) del presidente Nicolás Maduro. Al reprimirse el ingreso de camiones con ayuda humanitaria se tiene una excusa para incrementar la presión política, económica y diplomática sobre el régimen”, dijo Carlos Romero, profesor de postgrado en ciencias políticas en dos universidades públicas de Caracas.

La ayuda internacional acantonada en zonas limítrofes de Colombia, Brasil y la vecina isla holandesa de Curazao consistió en unos cientos de toneladas de insumos médicos, algunos medicamentos para emergencias y suplementos alimenticios que el líder opositor Juan Guaidó ordenó pasar a través de la frontera el  día 23.

Venezuela, de 32 millones de habitantes, de los que más de tres millones han emigrado en los últimos cinco años según fuentes de las Naciones Unidas, padece una crisis económica y social marcada por una hiperinflación que se mide en millones por ciento anual,  así como el colapso de su sistema público de salud y el desplome de otros servicios públicos esenciales.

Cifras de un estudio de las tres principales universidades de Caracas indican –a falta de cifras oficiales desde hace al menos tres años- que la pobreza afecta a 80 por ciento de la población, en lo que marca una caída de 56 por ciento del producto interno bruto en los últimos cinco años.

El gobierno de Maduro militarizó y cerró las fronteras al considerar la operación de ingreso un pretexto para una intervención militar extranjera, la cual impulsaría la oposición reunida en torno a Guaidó, presidente del parlamento que asumió la titularidad interina del Ejecutivo el 23 de enero.

Dos camiones que avanzaron unos pocos metros en uno de los puentes de la frontera con Colombia, a unos 860 kilómetros de Caracas, se incendiaron al repeler guardias venezolanos a jóvenes que avanzaban junto a los vehículos, mientras en las vecinas ciudades de Ureña y San Antonio uniformados y civiles armados dispersaban a tiros conatos de marchas opositoras para tratar de recibir la ayuda.

En el extremo sudoriental del país, asiento del pueblo pemón, cientos de indígenas trataron desde el día 22 de bloquear el acceso de militares destinados a impedir el ingreso de vehículos con ayuda procedente de Brasil.

Los militares se abrieron paso a tiro limpio, según denunciaron dirigentes indígenas, con el resultado comprobado de cuatro muertos y otros 25 heridos de bala, informó Alfredo Romero, director de la organización humanitaria Foro Penal.

Grupos indígenas lograron retener durante más de 24 horas a varios oficiales que comandaban a los militares, pero luego “unos 70 vehículos, entre ellos autobuses llenos de uniformados, los liberaron a su paso hacia Santa Elena de Uairén”, relataron a IPS vecinos de esa ciudad próxima al límite con Brasil, a 1.260 kilómetros de Caracas.

Responsables indígenas se ocultan en el campo y en Santa Elena opera un toque de queda de facto, según los mismos vecinos, que brindaron a IPS muy duros testimonios en videos y fotografías sobre lo ocurrido allí, mientras la dirección opositora y los medios estaban concentrados en los sucesos de la frontera con Colombia.

Dirigentes opositores han denunciado el asesinato de al menos 15 personas en la zona y el Foro Penal registró nueve casos de desaparecidos desde el sabado 23.

En Ureña y San Antonio, suroeste fronterizo con Colombia, más de 20 personas resultaron heridas de bala, disparadas por uniformados o civiles armados que cubrían sus rostros con pasamontañas, según reportes de periodistas en la zona. También fueron reprimidas en el interior del país varias demostraciones opositoras en respaldo al ingreso de la ayuda internacional.Dos presidentes para una crisis

La crisis venezolana se aceleró después que el 10 de enero Nicolás Maduro asumió un segundo mandato de seis años, reivindicando su victoria en una elección del 20 de mayo de 2018. Pero esos comicios fueron convocados a destiempo, por una Asamblea Nacional Constituyente integrada solo por oficialistas, con la mayoría de partidos de oposición ilegalizados, varios de sus principales líderes presos o inhabilitados, y un árbitro electoral controlado por el gobernante Partido Socialista Unidos de Venezuela.
La oposición desconoció la elección y el resultado, y lo mismo hicieron Estados Unidos, Canadá, una docena de gobiernos de América Latina y el Caribe, la Unión Europea y algunos otros países. De allí nace la exigencia de una nueva elección presidencial “libre, transparente y creíble”.
La Asamblea Nacional, parlamento de mayoría opositora elegido en 2015 y único poder fuera del control de Maduro, aplicó por analogía una norma constitucional según la cual está vacante la presidencia al no haber una elección válida, Maduro es “usurpador” y debe ocupar el cargo provisionalmente el presidente del parlamento.
Juan Guaidó, a quien le había tocado por turno ostentar ese ese cargo desde el 5 de enero, asumió esa responsabilidad ante una marcha multitudinaria en Caracas el 23 de enero, y desde entonces le han reconocido más de 50 gobiernos, principalmente de América y Europa, además de otros como Japón.

Mientras tanto, al menos 326 militares y policías venezolanos, entre ellos varios oficiales de rango medio, han desertado desde el día 23 y huido principalmente a Colombia.

Los militares fueron objeto de un nuevo llamado desde el Grupo de Lima (ad-hoc, esta vez integrado por Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y la Venezuela-Guaidó), y de Estados Unidos, para que dejen de respaldar a Maduro y reconozcan y obedezcan como su comandante a Guaidó.

El Grupo asentó que “la transición a la democracia debe ser conducida por los propios venezolanos pacíficamente y en el marco de la Constitución y el derecho internacional, apoyada por medios políticos y diplomáticos, sin uso de la fuerza”.

Esa renuncia por ahora al empleo de la fuerza “contraría a gente radical de la oposición venezolana que está desesperada al no encontrar una rápida salida”, observó Romero en su diálogo con IPS.

La apelación a la fuerza “ha ganado terreno, por el atrincheramiento del gobierno, cerrado a toda vía alternativa que implique ceder poder,  en una especie de lucha existencial”, dijo a IPS Luis Salamanca, también docente de posgrado en ciencias políticas en la Universidad Central.

Destacó una frase de la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, horas después de los violento sucesos en las fronteras, en el sentido de que la determinación del gobierno “es una pequeña parte de lo que estamos dispuestos a hacer”.

Washington incrementó el bloqueo financiero y de activos sobre el Estado venezolano, así como medidas sobre visas y bienes de sus autoridades, en tanto el Grupo de Lima decidió aumentar las denuncias internacionales y el cerco diplomático y político sobre Maduro.

Romero advirtió sin embargo que en la aceleración de la crisis en lo que va de 2019 “no ha funcionado ningún elemento de moderación: murieron al nacer la iniciativa de equilibrio entre México y Uruguay, el grupo de contacto de la Unión Europea y algunos países americanos, así como la insinuación del papa Francisco para mediar si lo solicitaban las partes”.

Mientras el gobierno se atrinchera, la oposición venezolana “está obligada a imaginar y desarrollar acciones que mantengan viva la esperanza de la gente, para que no cunda el desánimo después de que no se logró el objetivo de que ingresaran camiones con la ayuda”, señaló a IPS el experto en opinión pública  Félix Seijas,  director de la firma encuestadora Delphos.

Los especialistas consultados coincidieron en que la oposición dirigida por Guaidó erró al plantear el ingreso “sí o sí” de la ayuda el día 23 como una suerte de batalla decisiva, cuando lo que puede darle frutos es insistir en que su llamado a “restablecer la democracia” es un proceso con muchos pasos.

Salamanca subrayó que “el gobierno parece firme, pero con cada hora que pasa se mueven nuevas piezas, y existe una corriente subterránea que va desmoronando la bases en las que se sustenta. La deserción de militares es una señal muy llamativa a ese respecto”.

Por ahora,  la cúpula que dirige la Fuerza Armada Bolivariana se exhibe completamente leal a Maduro.

Mientras, en el escenario internacional, Estados Unidos, el país con la mayor capacidad de presión en el hemisferio, solicitó una nueva reunión sobre Venezuela en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, esta vez con respaldo del Grupo de Lima, que calificó la crisis en el país petrolero como “una amenaza sin precedentes a la seguridad, la paz, la libertad y la prosperidad en toda la región”.

Edición: Estrella Gutiérrez

El artículo La represión aleja, por ahora, solución política de la crisis en Venezuela fue publicado originalmente en IPS Agencia de Noticias.

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Esclavitud moderna, el crimen organizado en su máxima expresión

ter, 26/02/2019 - 13:14

La Red Safe Haven calificó la trata y el tráfico de personas como “la mayor actividad criminal internacional, superior al narcotráfico y a la venta ilegal de armas”. Crédito: Cortesía ONU.

Por Thalif Deen
NACIONES UNIDAS, Feb 26 2019 (IPS)

Más de 40 millones de personas viven en condiciones de esclavitud en el mundo, entre ellas 25 millones realizando trabajos forzosos y 15 millones en matrimonios forzados, 71 por ciento de las cuales son mujeres y niñas, concluyó un exhaustivo estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Y la situación podría haber empeorado desde que se publicó “Estimaciones Mundiales sobre la Esclavitud Moderna”, en 2017, realizado en colaboración con la Fundación Walk Free.

La Red Safe Haven, con sede en Chicago, calificó la trata de personas como “la mayor actividad criminal internacional, superior al narcotráfico y a la venta ilegal de armas”.

En la actualidad, la esclavitud y la discriminación racial son dos lados de la misma moneda en Estados Unidos, donde el racismo se hizo más visible bajo la bandera nacionalista de la “supremacía blanca”, resurgida con el demagógico gobierno de Donald Trump.

A pesar de estar prohibida en todas partes del mundo, la esclavitud adoptó nuevas formas como la trata y el tráfico de personas, el reclutamiento de niños soldados, el matrimonio precoz, la servidumbre doméstica, tanto en el Sur como en el Norte global.

Los trabajadores migrantes, ya sea en plantaciones de naranja en Italia o en la construcción, en Qatar, están en riesgo, puntualizó Karolin Seitz, oficial de programa para responsabilidad corporativa y derechos humanos de Global Policy Forum, con sede en Bonn, en diálogo con IPS.

La experiencia muestra que los compromisos voluntarios de las compañías trasnacionales no son suficientes, puntualizó.

No alcanza porque países como Gran Bretaña, con su Ley contra la Esclavitud, Australia, con su Ley sobre la Esclavitud Moderna, o Francia con su Ley de Vigilancia, llegaron a la conclusión de que solo funcionan las normas vinculantes.

Un estudio de la Organización Mundial de la Salud sobre la salud de los refugiados y migrantes en Europa concluyó que los trabajadores migrantes tienen más probabilidades de trabajar una cantidad excesiva de horas en empleos riesgosos y sin las medidas de seguridad adecuadas y sin quejarse.

Las víctimas de trata o tráfico quedan fuera del radar de las autoridades y no tienen acceso a la justicia, observó Seitz.

Según ella, para eliminar las ventajas competitivas que ofrece la esclavitud moderna, la trata de personas y la contaminación ambiental, los mecanismos de derechos humanos necesarios deben ir más allá de los límites fronterizos, opinó Seitz.

Por su parte, la secretaria general de la Confederación Internacional de Sindicatos (ITUC, en inglés), Sharan Burrow, dijo a IPS que la desigualdad y la esclavitud moderna van de la mano para millones de personas. Pero es posible terminar con esta última.

“La esclavitud moderna está en todas partes, desde el kafala (sistema en que trabajadores migrantes tienen un patrocinador local, responsable de su visa y su estado legal) en Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, pasando por las haciendas de Paraguay y la pesca en Tailandia y Filipinas, hasta la agricultura en Italia”, observó.

“Es una cuestión de voluntad política generar los cambios legales y garantizar la libertad de asociación, que derivará de exponer el escándalo y de las campañas de trabajadores, consumidores y sindicatos. Los gobiernos deben ejercer presión sobre las corporaciones, la gente lo reclama”, añadió.

La directora de la oficina en Medio Oriente y África del norte de Igualdad Ya, Dima Dabbous, dijo a IPS que la OIT estima que hay 1,6 millones de mujeres migrantes en la región viviendo bajo el kafala.

En los países del Golfo, las trabajadoras migrantes se encuentran en una situación vulnerable pues trabajan en el ámbito doméstico, sujetas a un empleador sin poder renunciar ni cambiar de empleo ni irse del país sin el consentimiento de su patrocinador, el que las puede amenazar con deportarlas en caso de que protesten por las condiciones laborales, precisó.

En esas condiciones, abusos como restricción de movimiento, retención del pago y agresión física y sexual son moneda corriente. Y en casos extremos, causaron la muerte de alguna mujer, indicó Dabbous, exdirectora del Instituto de Estudios de Mujeres en el Mundo Árabe.

En Líbano se lograron ciertas mejoras en el tipo de contratos que regulan el trabajo de mujeres migrantes que realizan tareas domésticas, como descanso semanal, el pago en fecha del salario y que las que sufren abusos recurran a las autoridades.

Pero no se logró un gran cambio porque los contratos no están escritos en una lengua que hablen las empleadas migrantes ni las autoridades velan por su cumplimiento.

“Los empleadores les siguieron confiscando los pasaportes, todavía no tienen un día de descanso semanal y tienen muy pocas posibilidades de quejarse ante las autoridades o de denunciar un abuso”, se lamentó Dabbous.

La OIT y otras organizaciones no gubernamentales internacionales deben seguir denunciando el sistema de kafala que hace que las mujeres migrantes queden sujetas a sus empleadores como si fueran esclavas, subrayó.

Además, la comunidad internacional debe ayudar a las organizaciones locales a abolir o reemplazar ese sistema.

Las leyes, si bien tienen falencias y presentan dificultades en su implementación, obligan a las grandes compañías a realizar declaraciones precisando el riesgo de esclavitud en su cadena de suministro, así como las acciones que toman para evitarlo, destacó Seitz, de Global Policy Forum.

Otros países, en cambio, todavía creen en medidas voluntarias. El Plan de Acción Nacional de Alemania para la implementación de los Principios Guía de las Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos carece de responsabilidad, en parte también por la gran presión de las empresas.

A fin de fijar estándares comunes y sólidos a escala mundial, los Estados deben apoyar el proceso actual en el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para crear un tratado vinculante que regule a las empresas transnacionales en cuestiones de derechos humanos, instó.

El documento debería requerir que los Estados establezcan la obligatoriedad de la diligencia debida en materia de derechos humanos, que las compañías se hagan responsables por romperla en casos de violación y que eliminen los impedimentos que tienen las víctimas para acceder a la justicia, precisó Seitz.

El trabajo es más inseguro en el mundo, con el predominio de contratos a corto plazo, y aumentan el trabajo informal y la esclavitud moderna, puntualizó Burrow, de ITUC.

La desigualdad de ingresos hace que la gente acepte empleos en condiciones de explotación, lo que impide a los trabajadores ejercer sus derechos.

“Cuando hay salarios bajos y no hay un empleo decente, cuando no hay sindicatos que representen y defiendan los derechos de los trabajadores, se crean las condiciones que llevan a la esclavitud moderna”, apuntó.

La debida diligencia y la transparencia son clave para poner fin a la esclavitud moderna en la cadena de suministro, subrayó.

Cuando las corporaciones asumen su responsabilidad con la debida diligencia y, por consiguiente, le dan transparencia a su cadena de suministro, es posible crear procedimientos de reclamo que pueden facilitar una solución a violaciones laborales, desde el trabajo forzado a un sueldo por debajo del salario mínimo.

Una ley sobre debida diligencia con nuevo mandato se está por adoptar en Francia, y otros países como Alemania y Holanda se preparan para seguir el mismo camino, apuntó.

Traducción: Verónica Firme

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Cuba emprende etapa clave para cristalizar la aprobada Constitución

ter, 26/02/2019 - 11:47

Un elector ejerce su derecho de voto durante el referendo sobre la nueva Constitución, en una mesa en la capital de Cuba, el domingo 24 de febrero. El texto de 229 artículos fue aprobado por 86, 85 por ciento de los votos válidos. Crédito: Jorge Luis Baños/IPS

Por Ivet González
LA HABANA, Feb 26 2019 (IPS)

La aprobación en forma aplastante del texto de la nueva Constitución, en un referendo realizado este domingo 24 en Cuba, permite al gobierno Miguel Díaz-Canel tomar el pulso al consenso con que cuenta la gestión del primer civil presidente en seis décadas.

La Comisión Electoral Nacional (CEN) informó de forma preliminar este lunes 25 que acudieron a las urnas 7.848.343 electores, en Cuba y misiones oficiales en el exterior, lo que se traduce en 84 por ciento de participación según cifras provisionales.

Los votos a favor del “sí” sumaron 6.816.169, equivalentes a 86,85 por ciento de los electores, frente a 706.400 que optaron por el “no”, de un total de 7.522.569 boletas válidas, lo que equivale a nueve por ciento, según el CEN.

Los sufragios en blanco fueron 198.674 y los anulados 127.100, según los sufragios realizados en 25.245 colegios electorales de 12.635 circunscripciones.

“La etapa que viene ahora es clave y decisiva, y puede matizar la orientación de lo planteado en la Constitución”, dijo a IPS el profesor universitario Enrique López Oliva. “Las leyes complementarias son las que van a regular las actividades porque la Constitución establece solo los principios”, explicó.

La Constitución de 229 artículos aprobada proclama en su artículo 4 que el sistema socialista que refrenda la ley fundamental es “irrevocable” y en el 5 confiere al Partido Comunista de Cuba (PCC) el papel de fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado.

“Ahora viene un período muy intenso de actividad legislativa en la cual se demostrará si la Constitución escrita coincide con la Constitución real”, dijo a IPS el analista político independiente Carlos Alzugaray, para quien el referendo fue “un éxito para el gobierno en dos sentidos”: ganó el “sí” y hubo alta participación a las urnas.

Por otro lado, consideró que, “como contrapartida, el gobierno no podrá ignorar los 706.400 cubanos que votaron por el “no” que, sumados a los

325.774 que votaron en blanco o echaron a perder sus boletas, hacen una suma total de 1.032.174 ciudadanos que no ratificaron la reforma constitucional”.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ejerce su derecho al voto durante el referendo constitucional en La Habana, el domingo 24 de febrero. Crédito: Ramón Espinosa-AP/POOL-IPS

Según el cronograma fijado por la nueva Constitución, la tarea más urgente luego de su entrada en vigor, es la aprobación antes de seis meses, de la Ley Electoral por la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento unicameral), cuyos diputados electos por voto directo y secreto en 2018 se mantienen en sus cargos hasta concluir su mandato de cinco años.

El parlamento, definido como el órgano supremo del poder del Estado y único con potestad constituyente y legislativa, elige de entre sus diputados, en un plazo de tres meses luego de aprobada la Ley Electoral, a su presidente, vicepresidente y demás miembros del Consejo de Estado.

Elige además al presidente y vicepresidente de la República. Posteriormente, el presidente  propone a la Asamblea legislativa la designación del primer ministro (jefe de gobierno), viceprimeros ministros, secretario y demás miembros del Consejo de Ministros.

Entre otras novedades, la Constitución confiere al presidente  y jefe del Estado, entre otras muchas responsabilidades, desempeñar la jefatura suprema de las instituciones armadas y determinar su organización general, una facultad que históricamente estuvo reservada a Fidel Castro (1926-2016) y a su hermano Raúl, que gobernó el país hasta abril de 2018.

Un aspecto criticado de la nueva Constitución por juristas de todos los signos políticos radica en las 111 remisiones a leyes posteriores, es decir, que traspasa la definición de asuntos como el matrimonio a normas que se modificarán o redactarán de ahora en adelante.

Especialistas alertan que las remisiones pueden traer deformaciones con respecto a lo planteado en la ley fundamental, con los riesgos consiguientes en la gobernanza y claridad legal.

“Hay que ver en qué medida estas leyes responderán a las necesidades de la población y cómo va a ser la participación ciudadana en este período que comienza, en especial las organizaciones no gubernamentales y las de carácter religioso”, indicó López Oliva,  especialista en sociología de las religiones.

El referendo encontró al gobierno enfrascado en la recuperación del desastre causado el 27 de enero en cinco municipios habaneros por un poderoso tornado que aumenta las tensiones financieras del país y en medio de una recesión económica que no repunta.

Un grupo de personas permanece en la entrada de un colegio electoral en La Habana, el 24 de febrero, durante el referendo sobre la nueva Constitución de Cuba. Crédito: Jorge Luis años/IPS

A la vez, el recrudecimiento de la política hostil del gobierno estadounidense de Donald Trump y el agravamiento de la crisis en Venezuela, su determinante aliado en la región, podría añadir nuevos sinsabores a la vida cotidiana de la población cubana de 11,2 millones.

“La Constitución propone cambios serios desde el punto de vista social y económico”, dijo a IPS el ingeniero Javier Córdova, luego de votar el domingo en un colegio en Luyanó, uno de los barrios habaneros afectados por el devastador tornado, que dejó siete fallecidos y 10.000 desplazados.

A juicio de Córdova, la reestructuración en la institucionalidad cubana que comenzaría una vez que entre en vigor la nueva ley fundamental con su publicación en la Gaceta Oficial “va a impactar bastante en la vida cotidiana de las personas”.

La demolición de edificaciones dañadas, venta de materiales a las familias damnificadas y obras de reconstrucción se mantuvieron activas el día del referendo, en una comunidad que todavía atraviesa momentos complejos y tensos a un mes del desastre inesperado y arrasador.

Camiones cargados con piedras salían junto al local en la Calzada de Luyanó, donde operó la circunscripción que coordinó el colegio electoral de Córdova y otros dos. Ubicada en la sede de un punto de venta de materiales para los damnificados, esta circunscripción identificó 1.361 electores.

“La evolución va a ser mucho mejor si se aplica todo lo establecido en la nueva Constitución”, valoró la jubilada Juana María Salazar, quien participó en el referendo anterior de 1976 y trabajó en la comisión electoral de esa circunscripción en Luyanó. “Tenemos cambios totales (…) y un nuevo gobierno”, concluyó.

A contrapelo de esas dificultades presentes desde que asumió la presidencia en abril del pasado año, Díaz-Canel mantuvo su estilo de dirección ágil, de intercambio directo con el pueblo y constantes visitas a territorios y comunidades en compañía de algunos ministros, conminados a la vez a rendir cuentas de su gestión ante la opinión pública.

Este desempeño contribuyó al parecer a sumar puntos en favor de su popularidad. En las redes sociales, a menudo se le felicita por contacto cotidiano con la población aunque también recibe críticas. El ascenso del político a la presidencia contó con el público respaldo de Raúl Castro, actual primer secretario del gobernante PCC y gobernante entre 2008 y junio 2018.

Como en la etapa previa, la sociedad civil estuvo muy activa el día del referendo en las redes sociales de Internet. Se reportaron pequeñas protestas de grupos opositores al gobierno socialista, quienes divulgaron sobre acciones punitivas cometidas contra algunos líderes y observadores electorales independientes.

Por vez primera y gracias al mayor acceso a Internet, muchas personas fotografiaron su voto y lo compartieron en las redes, mientras activistas de diverso signo político acudieron a la observación pública de los votos en sus respectivos colegios, aunque algunos lamentaron la negativa de algunas autoridades a fotografiar.

El texto aprobado resultó de un proceso que comenzó en junio e incluyó una consulta popular, del 13 de agosto al 15 de noviembre, que según las autoridades cambió alrededor del 60 por ciento de su articulado.  El proceso de votación estuvo precedido de una vasta campaña oficial en favor del “sí” y otra alternativa por el “no” confinada a Internet.

Edición: Estrella Gutiérrez

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Un Partido Mundial

seg, 25/02/2019 - 13:08

Roberto Savio

Por Roberto Savio
ROMA, Feb 25 2019 (IPS)

He sido miembro del primer partido internacional del mundo: el Partido Radical Transnacional, fundado en 1956 por los italianos Marco Pannella y Emma Bonino. Luego, en 1988, fui testigo de la gran protesta en Berlín Occidental contra las reuniones del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que fue precursora de la “Batalla de Seattle”, donde 40.000 manifestantes interrumpieron las reuniones anuales de las dos instituciones financieras mundiales en 1999.

Además, la policía me detuvo por un día pese a que solo había sido un testigo, pero el hecho de ser extranjero me hizo automáticamente sospechoso.

Fui también testigo del discurso pronunciado por el economista laureado con el Premio Nobel, Joseph Stigliz, dirigido a los manifestantes para “Ocupar Wall Street” en 2001.

Ese mismo año, participé en la creación del Foro Social Mundial en Porto Alegre, y he estado siguiendo atentamente el arribo de la nueva marejada nacionalista y populista internacional desde la llegada de Viktor Orban a Hungría en 2010, Jaroslaw Kaczynski a Polonia en 2015, el “brexit” y Donald Trump en 2016 y una serie de movimientos totalmente diferentes, como los “chalecos amarillos” en Francia.

Como resultado, he decidido que puedo ser más útil como profesional que como teórico en el debate tan culto e interesante que Paul Raskin ha iniciado sobre un partido político mundial.

Pero aún recuerdo que hablé como profesional (fui el fundador de IPS-Inter Press Service, la cuarta agencia de noticias internacional del mundo) en una conferencia de académicos muy importante realizada en Berlín durante el debate sobre el Nuevo Orden Internacional de Información en la década de 1970. Cuando terminé, el presidente alemán de la conferencia observó: “lo que ha dicho Roberto funciona en la práctica. Pero la pregunta es: ¿funcionaría en teoría?”

El Partido Radical Transnacional eligió un programa de derechos humanos, como lo había hecho Pannella en Italia con el Partido Radical Italiano: la abolición de la pena de muerte, la despenalización de drogas ligeras, la libertad de elección médica, incluida la eutanasia, el fin de la mutilación genital femenina en África y los países árabes, la importancia de la investigación científica libre de dogmas religiosos, como parte de la bioética, y la creación de los Estados Unidos de Europa; una Europa multicultural, inclusiva y ambientalmente preocupada.

Además, solicitó la inclusión de Israel en la Comunidad Europea y montó campañas públicas sobre el Tíbet, los uigures (una etnia turca que vive en Asia oriental y central), los “montagnard” o montañeses (una minoría cristiana vietnamita) y los chechenos.

Esta agenda de derechos humanos logró vincular a intelectuales y activistas de muchos países (especialmente de Europa y América Latina), pero nunca se convirtió en un movimiento de masas y se disolvió en 1989.

Había quedado muy influenciado por los acontecimientos de “Mayo 68” que se centraron en la lucha contra las estructuras centralizadas, y que indicaron que la lucha debería volverse individual y libre de cualquier comando.

El Foro Social Mundial (FSM) fue lo más cercano a un movimiento mundial. Se basaba en un programa mucho más amplio, que consistía en la construcción de una alternativa al Foro Económico Mundial en Davos. Las finanzas globales, el capitalismo descontrolado, una agenda económica sobre la agenda social, la alianza de las corporaciones para controlar la política y la gobernanza: un Foro donde las personas no electas pudieran reunirse para tomar decisiones sobre el acontecer mundial.

Este fue el resultado de una visita a París en 1999 de dos activistas brasileños: Oded Grajew, que trabajaba en el campo de la responsabilidad social corporativa, y Chico Whitaker, que estaba en la Red Social de Justicia y Derechos Humanos, una iniciativa de la Iglesia católica brasileña.

Ellos se sentían indignados por la cobertura televisiva de Davos y se reunieron con Bernard Cassen, director general de Le Monde Diplomatique, quien los alentó a organizar un anti-Davos, no en Europa sino en el sur del planeta.

Regresaron a Brasil, organizaron un comité de ocho organizaciones brasileñas, obtuvieron el apoyo del gobierno de Rio Grande do Sul en febrero de 2000 y, en 2001, lograron que el primer Foro de Porto Alegre se celebrara al mismo tiempo que Davos. Anticipamos la asistencia de 3.000 personas (al igual que Davos), pero en lugar de eso hubo 20.000 participantes.

El impacto fue tan grande, que el comité brasileño organizó una reunión consultiva el año siguiente en São Paulo para discutir la continuación del FSM. Invitaron a varias organizaciones internacionales y el segundo día nos designaron a todos como el Consejo Internacional. Por lo tanto, el Consejo no nació de una planificación para organizar una estructura realmente representativa.

Los esfuerzos para equilibrar su composición nunca fueron muy lejos, puesto que muchas organizaciones querían convertirse en miembros del Consejo sin ningún criterio de representación y fortaleza.

El Consejo rápidamente llegó a tener una larga lista de nombres, pero con pocos participantes. Además, siguieron los cambios en cada reunión del Consejo, lo que dejó a los brasileños (a Chico Whitaker en particular), con capacidad de facto para ejercer un gran peso en el proceso.

El FSM celebró un gran número de reuniones. La reunión anual del FSM siempre contó con cerca de 100.000 participantes (la reunión en 2005 tuvo 150.000). Además, el FSM se mudó de América Latina, primero a Mumbai, con la participación de 20.000 dalits (intocables), luego al África y así sucesivamente.

Mientras tanto, la marcha contra la invasión estadounidense de Iraq constó de 15 millones de personas marchando por todo el mundo. George Bush lo descartó como grupos de enfoque, y la guerra continuó.

Además del FSM anual, se organizaron otros dos eventos principales: los FSM regionales y los FSM temáticos, los cuales son una especie de paraguas para que las personas se reúnan fuera del FSM central. Asimismo, los FSM locales podrían celebrarse en cualquier país, como parte del proceso general del FSM.

El cálculo más probable estima que desde 2001 el FSM ha reunido a más de un millón de personas, que han pagado sus propios gastos de viaje y alojamiento para compartir experiencias y soñar juntos por un mundo mejor.

Algunos puntos de este enorme proceso (que no veo ahora replicable como la idea de un Partido), deben ser considerados para nuestro debate. La sociedad civil se compone de muchos hilos. No hay tiempo para profundizar en esto, pero Boaventura de Sousa Santos, el sociólogo y antropólogo portugués que más ha estudiado el FSM (y también está en desacuerdo con la incapacidad de actualización de Chico Whitaker y otros) ha escrito un interesante estudio sobre la “traducción” que fue necesaria para juntar esos hilos.

Las organizaciones de mujeres, por ejemplo, están preocupadas por la sociedad patriarcal; las organizaciones indígenas se preocupan por la explotación de los colonos blancos; y las organizaciones de derechos humanos tienen un programa diferente de aquél de quienes se ocupan del medio ambiente.

Para entendernos mutuamente, compartir y trabajar juntos, se llevó a cabo un proceso de interpretación de esas prioridades para poder pensar de manera holística. Se trata de lo que ahora llamamos identidad.

Cualquier partido mundial debe enfrentar este problema porque no hay organizaciones indígenas en Europa ni hay activistas sobre el impacto de las infraestructuras en Asia o África.

En otras palabras, aunque sea más fácil crear una participación masiva contra un enemigo común, se requiere mucho diálogo para construir un movimiento. Ciertamente, el FSM fue fundamental para crear conciencia de que es necesario un enfoque holístico para combatir la injusticia, el cambio climático, las finanzas no controladas, la injusticia social creciente, etc. Y ese es un punto importante en la creación de un partido mundial.

En los 63 años transcurridos desde la creación del Partido Radical Transnacional, se ha repetido un hecho común en todos los movimientos que se han creado, el cual se puede observar ahora en los “chalecos amarillos”. Para la inmensa mayoría de los participantes, la noción de partido está vinculada al poder, la corrupción y la falta de legitimidad.

El FSM “decretó” la irrelevancia de asumir el concepto de “partido”: se opone a cualquier declaración política del FSM (porque podría dividir el movimiento), a la creación de un portavoz en nombre del FSM y a favor de la horizontalidad como la base principal para la gobernanza del FSM, es decir, el FSM como un espacio para reuniones y no para organizar acciones.

Los participantes que forman las alianzas podrían tomar medidas, pero el FSM no puede hacer declaraciones o planes de acción. El Consejo Internacional no era un órgano rector sino una estructura facilitadora.

Los medios dejaron de asistir al FSM porque no tenían interlocutores, dado que no había voceros. Incluso estaba prohibida cualquier declaración sobre algo que potencialmente podría crear escisión, como la condena de guerras o los llamados a la acción climática.

El resultado es que el FSM se ha convertido en algo parecido a un ejercicio espiritual: útil para aquellos que participan, porque emergen con más fuerza individual, pero sin impacto alguno en el mundo.

Esta es una desventaja extremadamente importante para un partido mundial. La mayoría de sus afiliados rechazan en principio la noción de partido, porque crea automáticamente estructuras de poder, se abre a la corrupción de los ideales y deja a los individuos sin participación ni representación.

Los “chalecos amarillos” son un ejemplo aleccionador de esto. El mundo político ha perdido legitimidad, participación y juventud. Está totalmente separado de la cultura, la investigación y el intelectualismo. Para ser real, un partido mundial no puede basarse en unas pocas personas. Debe abordar y resolver esos problemas.

He aquí tres consideraciones que son importantes:

La primera es que la Internet ha cambiado la participación en la política. El espacio y el tiempo ya no son lo mismo. El tiempo se ha vuelto fluido y corto. Los tuits, Facebook, etc. son mucho más importantes que los medios de comunicación. Jair Bolsonaro fue elegido en Brasil a través de las redes sociales.

Presenciamos un fenómeno general, desde Matteo Salvini en Italia hasta la Primavera Árabe y el brexit. Los medios estadounidenses en conjunto producen 62 millones de copias al día. De estos, los documentos de calidad (como WSJ, NYT y WP) cuentan con solo 10 millones de copias.

Los tuits de Trump tienen 49 millones de seguidores. Sabemos que solo el cuatro por ciento de ellos compra periódicos y solo miran Fox News, que es una extensión de los tuits de Trump.

Entonces, cuando Trump hace afirmaciones absurdas, como cuando visitó a la reina Isabel y dijo que no pudo ir al centro de Londres porque había tantas personas que lo esperaban que la policía le aconsejó no ir, cuando en realidad había 200.000 personas en las calles protestando por su visita, esos 49 millones lo creyeron ciegamente.

Los medios de calidad publican una comprobación de los hechos, con cifras dramáticas sobre sus mentiras y verdades tergiversadas. Sus seguidores nunca las leerán, y si las ven no las creerán.

Necesitamos poder entrar en este tipo de movilización. Yo, por mi parte, no puedo usar Twitter de manera eficiente. Y Aldo Moro, el primer ministro italiano asesinado en 1978 por las Brigadas Rojas (que fueron utilizadas por una fuerza más poderosa), tampoco podría.

La política salta en poco tiempo de un elemento a otro. Se acabó la capacidad de seguir procesos, solo seguimos eventos. Y lo mismo está pasando con los medios.

La segunda consideración, como consecuencia de lo anterior, es que la Internet ha ido por el camino equivocado en lo que se refiere a la política.

En lugar de convertirse en un elemento de participación, se ha convertido en un elemento de atomización. Un increíble 73 por ciento de sus usuarios declaran que tallan su propio mundo, un mundo virtual, que pueden construir de acuerdo con sus deseos.

Como resultado, el debate entre las personas (especialmente los jóvenes) ha disminuido. Los usuarios ingresan a Internet, dialogan con personas de ideas afines e insultan a los demás.

La consecuencia es que los jóvenes votan cada vez menos, con consecuencias como como la del brexit, cuando 88 por ciento de los adultos votaron en comparación con 23 por ciento de los jóvenes, quienes se manifestaron en contra del resultado del referendo al día siguiente, pero los espectadores les gritaron: ‘¿No votaste y ahora protestas?’.

La tercera es que ahora existe una división entre la ciudad y el campo, que es solo la punta del iceberg de una división mucho más significativa: entre aquellos que se sienten excluidos por la globalización y piensan que va a favor de quienes viven en las ciudades y de las elites (que se considera que incluyen a los intelectuales), y aquellos que no han sido sus víctimas.

Basta con ver de dónde obtuvo sus votos Trump en 2016, sin un apoyo significativo en las ciudades. Perdió el voto popular por dos millones, pero el peculiar sistema de votación estadounidense, herencia del proceso de unificación de los estados norteamericanos, hoy en día otorga una representación desproporcionada a los estados  más pequeños y menos desarrollados.

El mismo fenómeno estuvo detrás del brexit y está sucediendo en todo el mundo.

Esto ha llevado a una situación sin precedentes. Aquellos que se sienten abandonados ahora están legitimados para desconfiar de las élites. Durante mucho tiempo, la ignorancia ha sido una realidad en todos los países pero ahora existe la arrogancia de la ignorancia. La revuelta de los “chalecos amarillos” contra las élites que tienen a Emmanuel Macron como símbolo, es compartida por los seguidores de Trump, Salvini, Le Pen, Bolsonero, etc.

Y es irónico que el sistema político, considerado en todas partes como el principal enemigo, sea de hecho el más ignorante en los tiempos modernos. Si alguna vez se hubieran reunido personalidades como Nelson Mandela, Adlai Stevenson, Olaf Palme, Salvador Allende y Aldo Moro, habrían tenido algunos libros en los que basar sus discusiones. Hoy, esto sería altamente improbable incluso entre los parlamentarios, por no hablar de Trump, Theresa May y Angela Merkel…

Esto nos lleva a otra consideración y a la conclusión. La consideración consiste en reflexionar sobre lo que ha sucedido para que se degraden la política y los programas políticos.

Mi propia lectura es que hubo una suma de factores, todos al mismo tiempo.

La caída del Muro de Berlín provocó la “NHA” (no hay alternativa) de Margaret Thatcher. Fue el fin de las ideologías (el fin de la historia); fueron esos controles los que nos llevaron a la guerra. El grito era ser pragmático. Pero cuando la política se convierte en la solución de un solo problema, sin una visión orgánica a largo plazo del paso que estás dando, estás siendo utilitario, lo cual es una perspectiva diferente.

Al mismo tiempo, tuvimos el Consenso de Washington entre el FMI, el Banco Mundial y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sobre cómo dirigir el mundo. Los beneficios de la globalización harían flotar a todos los barcos.

Todo lo que no fuera productivo debía ser frenado: los costos sociales, la educación (Reagan incluso quería abolir el Departamento de Educación) y la salud, que habían sido inamovibles, debían ser privatizados. El sistema público, el Estado, todo lo que era movible (comercio, finanzas, industria) debía globalizarse. Las microeconomías quedaban fuera. El FMI y el Banco Mundial tardaron 20 años en restaurar tardíamente el papel del Estado como un regulador más allá del mercado.

Pero a estas alturas el genio estaba fuera de la botella. Las finanzas se han suicidado para depender de la producción económica. Y la concentración sin precedentes de riqueza en cada vez menos manos es sólo una señal que se suma a la exasperación de los perdedores.

Empero, fue muy importante la teoría de la tercera vía de Tony Blair, quien decidió que como la globalización era inevitable, la izquierda podía desarrollarla y darle un rostro humano. El resultado es que la izquierda perdió a sus afiliados y los trabajadores ahora votan por los nuevos partidos populistas que están creciendo en todas partes.

Ha desaparecido el debate de izquierda-derecha, que fue en gran medida un debate ideológico. ¿Por qué las personas habrían de sentirse apasionadas por una política que se ha convertido básicamente en un asunto administrativo?

Y esto nos lleva a la conclusión. Para crear un partido mundial debemos encontrar una pancarta que atraiga a la gente a su alrededor.

Creo que en el mundo de hoy la derecha no necesita estructurarse. El intento de Stephen Bannon de unir todos los partidos populistas y xenófobos es válido mientras tengan un enemigo común: Europa, el multilateralismo.

Pero si presionas a la gente hacia el nacionalismo y la competencia, seguirá el camino de la tan proclamada unidad entre el primer ministro austriaco Sebastian Kurz y el italiano Matteo Salvini, quienes se proclamaron hermanos, unidos contra el enemigo común, la Unión Europea. Sin embargo, tan pronto como se topan con un tema concreto, como la forma de tratar a los inmigrantes, sus intereses en competencia les roban lo mejor de su hermandad.

No tengo ninguna duda de que las próximas elecciones europeas en mayo verán un fortalecimiento de las fuerzas antieuropeas, pero desde ahí hasta el fin de Europa…

Esta marea creciente se agotará por sí misma una vez que quede claro que el programa de los nacionalistas y los xenófobos de hacer retroceder el futuro hacia el pasado nacional durará hasta que tomen el poder, porque queda claro que no tienen respuestas: esto es lo que el gobierno italiano está enfrentando ahora.

Para hacerse eco de Gramsci, un partido debería poder reunir a las masas para buscar un objetivo común. Este objetivo, para hacerse realidad, debería poder interpretar y unir a la mayoría de la gente.

En la actualidad, el denominador común ha sido la globalización.

Muchos historiadores piensan que los motores del cambio en la historia han sido la codicia y el miedo. Desde 1989, hemos sido educados en la codicia, que se ha convertido en una virtud: y desde la crisis de 2008 (un resultado directo de la codicia), el miedo se ha convertido en una firme realidad.

Los inmigrantes son ahora los chivos expiatorios, pese a que siempre han sido un recurso. ¿Cuándo, en la historia de  Estados Unidos, podría un muro que los separe de México justificar el cierre gubernamental más prolongado?

Los vínculos que unieron al pueblo hasta 1989 fueron sus valores. Basta con leer la Constitución de cualquier país para encontrar esos valores: justicia, solidaridad, ética, igualdad, derecho como la base de la sociedad, etc. Hoy vivimos en un mundo donde nadie habla de valores (a menos que tome el mercado como un valor), y menos aún del mundo político.

Sería un duro desafío, pero un partido mundial debiera basarse en los valores, en la defensa de la cooperación internacional como garantía de paz y en el hecho de que la competencia y la codicia crean pocos ganadores y muchos perdedores.

Debemos reconocer que en el mundo hay millones de personas comprometidas desde las bases, cientos de veces más que el FSM. Nuestro desafío es conectar con ellos, con aquellos que están esforzándose por cambiar la tendencia actual.

Esto, me temo, es un largo proceso. Al iniciarlo, debemos dejar claro que no somos las élites, que también nos consideramos víctimas del mismo enemigo. Que compartimos los mismos valores, pero ¿podemos encontrar el idioma común para lograr esa conexión? La comunicación es la base de la participación…

Periodista italo-argentino, Roberto Savio  fue cofundador y director general de Inter Press Service (IPS), de la que ahora es presidente emérito. En los últimos años también fundó Other News, un servicio que proporciona “información que los mercados eliminan”. 

RV:EG

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El artículo Un Partido Mundial fue publicado originalmente en IPS Agencia de Noticias.

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Jóvenes lideran la lucha contra el cambio climático

seg, 25/02/2019 - 13:00

Monique Taffe, diseñadora de moda de 22 años, residente en Londres, fabrica prendas con objetos y telas recicladas. Crédito: A.D. McKenzie/IPS.

Por A. D. McKenzie
PARÍS, Feb 25 2019 (IPS)

De su abuela jamaiquina que emigró a Gran Bretaña, Monique Taffe heredó la tradición de reciclar, y aprendió a no formar parte de la “cultura descartable”, como los ambientalistas llaman a la sociedad de consumo.

“Veía a mi abuela reutilizar cosas, se lo heredó a mi madre, quien me inspiró a hacer lo mismo”, relató Taffe, quien busca utilizar materiales de desperdicios y telas recicladas en el diseño de moda.

La diseñadora de 22 años, graduada hace poco en Londres, participó en la 3 Conferencia de Mujeres por el Clima (Women4Climate), que tuvo lugar el 21 de este mes en París.

La joven se unió a otras mujeres del mundo, entre las que había varias latinoamericanas, que habían creado proyectos sostenibles y recibían mentoría de C40, una red de 94 megaciudades comprometidas a luchar contra el cambio climático, organizadora de la conferencia llamada “Toma la delantera”.

Taffe comenzó un proyecto para crear ropa deportiva para embarazadas, como forma de incentivarlas a hacer ejercicio en esa etapa de la vida. Toda las prendas se fabrican con telas y objetos reciclados en su compañía Taffe Jones, explicó a IPS.

La joven también es una de las 10 finalistas, entre 450 participantes del londinense Programa Alcaldes Empresarios 2018, en el que ciudades se vincularon con el Programa de Mentorías de Mujeres por el Clima.

“Las lideresas desempeñan un papel de pivote en las negociaciones del Acuerdo de París sobre cambio climático de 2015 y son fundamentales para su éxito”, aboga Mujeres por el Clima, creada en 2016.

“Ahora más que nunca será fundamental mejorar la participación y el liderazgo de las mujeres para garantizar un futuro saludable, próspero y sostenible para todos”, subraya.

Taffe contó en una entrevista que le gustaría que los jóvenes británicos, caribeños y de todo el mundo se unieran en las redes sociales para compartir las mejores prácticas para reciclar telas.

El contenido podría ser desde información sobre dejar ropa en depósitos centrales o en lugares designados, de donde diseñadores, y otras personas, pudieran extraer material reutilizable. El reciclado en la industria de la moda podría tener un impacto ambiental positivo, ya que es uno de los sectores de la economía más contaminantes, indican numerosos estudios.

ONU Medio Ambiente señala que la industria de la moda “es responsable de producir 20 por ciento de las aguas residuales y 10 por ciento de las emisiones de carbono, más que todos los barcos y los vuelos internacionales”.

El proceso de “teñido es el segundo mayor contaminante de agua a escala global y consume alrededor de 7.500 litros de agua para fabricar un típico pantalón vaquero”, precisa la agencia.

En la Asamblea de ONU Medio Ambiente de marzo, la agencia “lanzará formalmente la Alianza de las Naciones Unidas sobre Moda Sostenible para alentar al sector privado, gobiernos y organizaciones no gubernamentales a crear un llamado a la acción en todo el sector y así reducir el impacto social, económico y ambiental negativo”, señala.

Con fábricas textiles en toda América Latina y el Caribe, esta es un área a la que los ambientalistas también le prestan atención, y sostienen que es necesario concentrarse en la gestión de desperdicios, como textiles y plásticos que contaminan las playas de la región.

La organización Jamaica Environmental Trust, con sede en Kingston, subraya la necesidad de reciclar, realiza jornadas limpieza de playas con voluntarios y trabajar para proteger la calidad del aire y del agua, explicó una portavoz a IPS. La conducción está a cargo de mujeres jóvenes, como Taffe, quienes trabajan para sensibilizar al público sobre cuestiones ambientales y climáticas.

“Crear conciencia ayudará a otros jóvenes a ver qué se hace y facilitarnos la tarea de construir alianzas para la acción climática”, destacó Taffe.

Por ejemplo, conociendo la medida que adoptaron en el Caribe de prohibir las bolsas y los sorbetes de plástico y ampliar el uso de la energía solar.

El gobierno jamaiquino, por ejemplo, anunció en 2017 que quiere que el país llegue a generar 50 por ciento de su energía a partir de fuentes renovables para 2030, por encima del 30 por ciento fijado previamente.

Ninguna ciudad caribeña forma parte del C40, pero participar en conferencias internacionales como Mujeres por el Clima es una forma de reunir empresarios con perfil ecológico para compartir experiencias.

De hecho, la creación de alianzas internacionales fue uno de los temas centrales del encuentro de París, destacó la alcaldesa francesa Anne Hidalgo, quien lanzó la idea de Mujeres por el Clima.

Hubo representantes de Quito, México y Santiago que, como Taffe, compartieron experiencias sostenibles y que procuran reducir las emisiones contaminantes.

Jóvenes innovadoras también presentaron soluciones tecnológicas en un Desafío Tecnológico de Mujeres por el Cambio.

“El cambio climático suele impactar primero en las mujeres”, recordó Hidalgo en la conferencia, “pues son las que tradicionalmente se ocupan de la familia, por lo que hay que reconocer sus capacidades”.

“No significa que las mujeres sean mejores que los hombres, sino que ellas tienen distintas capacidades y competencias que son fundamentales en la lucha contra el cambio climático”, precisó.

También recordó que autoridades y activistas deben “pensar a escala local y actuar a escala global”.

Entre los participantes en la conferencia había alcaldesas de varias ciudades como Freetown, Sierra Leona; Charlotte en el estado estadounidense de Carolina del Norte; Dakar, Senegal, y Sydney, Australia, además de varios colegas alcaldes que trabajan en esta temática.

“No podemos luchar contra el cambio climático de forma efectiva sin empoderar a las mujeres”, subrayó el ecuatoriano Rodacio Rodas, alcalde de Quito.

También describió proyectos de seguridad alimentaria y urbanos que emplean mujeres, y añadió que a escala “comunitaria”, es posible empoderarlas y que ellas se empoderen para pasar a la acción.

Pero muchas delegadas subrayaron la falta de apoyo nacional para la acción climática de algunos líderes.

“Estamos devastados en todo el mundo por (Donald) Trump como lo están ustedes en Estados Unidos”, observó Clover Moore, alcalde de Sydney, refiriéndose a la falta de apoyo del mandatario estadounidense al Acuerdo de París. Pero el primer ministro de Australia no fue “mucho mejor”, apuntó.

En el marco del movimiento “Youth Strike 4 Climate” (jóvenes con impacto por el clima), encabezado por la adolescente sueca Greta Thunberg, estudiantes de varios países permanecen fuera de su escuela algunos días y protestan por la falta de medidas de sus gobiernos contra el recalentamiento global.

“Los jóvenes ven lo que pasa, conocen la ciencia”, subrayó Moore.

Entre los estudiantes que participaron en la conferencia de Mujeres por el Clima, estaba Youna Marette, la belga de 17 años, quien, además, fue una de las oradoras.

“Seguiremos luchando, impactadno por nuestra cultura”, prometió, y urgió a los gobiernos a crear sociedades más inclusivas y a redoblar la acción para proteger el planeta.

Para Taffe, pensar en el futuro y en un mundo habitable es una gran motivación. “Mi abuela me heredó estrategias para llevar una vida sostenible y quiero continuar con eso”, explicó a IPS. “Tenemos que reutilizar y reciclar, y hacer lo que podamos donde sea que vivamos”, añadió.

Traducción: Verónica Firme

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